La jueza penal María Gabriela Lanz, procesó con prisión preventiva a Ezequiel Francisco Fernández, un hombre que simulaba ser entrenador de futbol para corromper y abusar de menores. Además, se le trabó un embargo de 200 mil pesos.
La investigación se había iniciado el 5 de enero pasado, cuando Fernández, quien se hacía llamar Ezequiel Cáceres, fue detenido en el Parque Saavedra, luego de que la madre de uno de los niños a los que entrenaba en la escuela "La estrella de Saavedra" denunció que su hijo de 13 años había sido abusado por el entrenador, quien además le enviaba fotografías y mensajes de alto contenido sexual.

Al conocerse el hecho, los demás padres les preguntaron a sus hijos respecto de la conducta de Fernández, y así se supo que el hombre tocaba a los niños en sus partes, les apoyaba y obligaba a que le tocaran su miembro viril, y también les daba besos en la boca, bajo la promesa de entregarles teléfonos celulares y tecnología a cambio. Asimismo, les enviaba mensajes y fotografías a través del mensajero Whatsapp, según publicó el sitio fiscales.gob.ar.

Si bien el personal de la Comuna 12 de la Policía Metropolitana lo detuvo en enero pasado, el hombre fue liberado tras dar sus datos, que resultaron ser falsos.

Tras ocho meses prófugo, a principios de este mes Fernández fue apresado en el barrio porteño de Balvanera. Al ser indagado, el falso entrenador negó los hechos y quedó detenido en el Complejo Penitenciario Federal II de Marcos Paz.

En base a las pruebas colectadas y las declaraciones de las víctimas en cámara Gesell, el fiscal José María Campagnoli consideró probado que los hechos se cometieron desde enero de 2015, cuando el hombre apareció en el Parque Saavedra ofreciéndose como entrenador de fútbol para niños, hasta principios de este año.

Por ello, solicitó que el hombre sea procesado como autor de los delitos de corrupción de menores en concurso real con abuso sexual reiterado en ocho oportunidades, agravados por resultar encargado de la guarda de los niños, lo que fue apoyado por la jueza Lanz, quien dictó el procesamiento con prisión preventiva y trabó el embargo.