María Montenegro tiene 54 años y está a 8 materias de recibir su anhelado título. Estudia mientras cocina prepizzas que vende y desde hace 24 años cuida coches. "Si bien es difícil, estoy segura de que cuando se quiere y se tiene ganas se puede lograr cualquier cosa", aseguró la mujer.
Una mujer que cuida coches está a punto de lograr su sueño de convertirse en abogada. María Montenegro tiene 54 años y ama estudiar, cada vez que tiene un rato libre, que no son muchos porque es multifacética, saca sus apuntes y lee.

Estudia mientras cocina prepizzas que vende y a veces, cuando llega a las 7 de la mañana de cuidar autos, le da una repasada a los libros de Derecho. María cuida autos en la puerta de un boliche y le faltan 8 materias de conseguir el título de abogada.

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Según publicó Diario de Cuyo, vive en un barrio humilde de la localidad de La Bebida, en Rivadavia, a pesar de que cuando era joven su pasar económico era muy bueno. Egresó del Central Universitario con un buen promedio. "Mis compañeros de la escuela me decían 'traga' porque me encantaba estudiar", dijo entre risas.

Luego empezó a estudiar abogacía en la Universidad Católica de Cuyo, pero a los 22 años tuvo que abandonar por problemas familiares. Su padre se enfermó y junto a su madre se pusieron la casa al hombro. Comenzó a trabajar y los estudios pasaron a un segundo plano. Después se casó y tuvo hijos.

"Cada vez se hacía más difícil retomar los estudios, pero algo dentro mío me decía que debía hacerlo para ser del todo feliz", dijo María, y contó que el puntapié para volver a la facultad fue el dolor. Es que hace unos años perdió a su hijo menor por un problema en el corazón. El nene nació enfermo y murió a los seis años. Así fue que en los libros y apuntes de Derecho, la mujer encontró un cable a tierra y hoy está cerca de cumplir su sueño más grande: ser abogada.

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"Cuando era joven se me hacía muy fácil estudiar. Y si bien ahora es difícil, estoy segura de que cuando se quiere y se tiene ganas se puede lograr cualquier cosa. Siempre fue mi anhelo terminar la carrera. Sueño con recibirme. No sé si voy a ejercer, pero mi sueño es llegar al título, al final de la carrera que me propuse hace muchos años", dijo María, que nunca pierde la sonrisa y que siempre que puede habla de sus nietos y cómo ella les inculca que estudien para poder tener un buen futuro.

María tiene 14 nietos y dijo que las mayores, que ya son adolescentes, son las que le ayudan a que estudie. "Hay veces que les pido que me busquen información en la computadora para leer o que ellas me lean para poder estudiar y hacer la comida, por ejemplo", dijo y comentó que le encantaría ser abogada penalista. En relación a sus nietos, dijo que ella también les da una mano con la escuela, publicó Diario de Cuyo.

Si bien hace de todo para subsistir, ella admitió que su "trabajo fijo" es cuidar coches. Desde hace 24 años trabaja en la esquina de Rivadavia, donde hay un boliche. Cada viernes y sábado sale de su casa antes de las 22, en colectivo, y pasada las 7 de la mañana, regresa.

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"Yo vi nacer el boliche de esa esquina, aunque después cambió de nombre varias veces. Soy una mujer bien bolichera", dijo en tono jocoso y comentó que hay días que llega más tarde porque si le ofrecen lavar los baños del boliche o la cocina lo hace sin ningún problema. "Nunca le hice cara fea a nada. Mis papás me educaron de esa forma y es lo que yo le enseñé a mis hijos y a mis nieto", dijo María y contó que hubo épocas en las también trabajó en la cosecha de ajo y aceituna.

María es popular en la zona. Es que, además de trabajar hace muchos años cuidando coches, nació cerca de esa esquina. "Además, todo me conocen por mi cuello. Tengo un problema en las tiroides y el día que me reciba me voy a operar porque creo que una abogada debe tener una buena imagen", agregó.

Además de cuidar coches y estudiar, María realiza otras cosas para conseguir dinero: vende empanadas y hasta les prepara la comida a unos obreros que trabajan cerca de su casa. "Soy una busca porque nunca me gustó que me regalen nada. Lo único que pedí fue un plan para poder comenzar con la venta de comidas. Con ese subsidio me compré los hornos y otros materiales, porque lo mío es trabajar, estudiar y llegar a un título", dijo.