La medida la realizará el Registro Único de Bebidas Alcohólicas que funciona en el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires para poder actuar de oficio en la clausura de los lugares donde se realicen. Se trata de una táctica de apuro que surgió luego de la tragedia que se vivió en Moreno.
Con "infiltrados". Así es la manera que encontró el gobierno para tratar de frenar el descontrol en los bailes privados como el que terminó con la muerte de Nicolás Rivero (19) quien fue baleado en el pecho cuando huía de la batalla campal después del festejo por el Día de la Primavera en una casa quinta de Moreno.

Estará a cargo del Registro Único de Bebidas Alcohólicas que funciona en el Ministerio de Seguridad y prevee una breve recorrida por las redes sociales para detectar invitaciones a reuniones o festivales organizados por relacionistas públicos o clubes que utilizan predios o complejos al aire libre. Allí convocan para actividades nocturnas, con expendio de bebidas alcohólicas, sin permisos o habilitaciones correspondientes.

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"El control de la nocturnidad depende de los municipios. Pero si desde alguna intendencia nos llaman nosotros acudimos con el Reba y si hay irregularidades resolvemos la clausura", explicó el ministro de Seguridad, Cristian Ritondo. No obstante, en el organismo anticiparon que volverán a hacer inteligencia para tratar de prevenir: "A partir de varios casos que nos llegaron luego de lo ocurrido en Moreno, desde este fin de semana enviaremos los inspectores a esos lugares para poder actuar de oficio".