Se trata de un juez de Neuquén, Marcelo Muñoz. Declaró que se quedó dormido cuando sintió un golpe, pero no advirtió lo que había pasado hasta que lo detuvo la policía. Se negó al test de alcoholemia.

El juez de garantías Marcelo Muñoz, de Neuquén, manejó más de dos kilómetros con los airbags inflados contra su pecho hasta que lo frenó la policía. Luego se negó a hacerse el test de alcoholemia.

La trompa de su Volkswagen Bora se encontraba destruida, con el paragolpes arrastrando por el piso y el capot levantado. Acababa de chocar de atrás a un Renault Sandero que terminó en un desagüe. Dejó abandonada a la pareja que iba en el otro auto.

En su defensa, el magistrado declaró que "venía de una larga jornada de trabajo" cuando se quedó dormido. "Sentí el golpe, pero no advertí lo que había pasado, por lo que continué hasta que me detuvo la Policía y me contó", dijo.

Muñoz no se presentó a trabajar el lunes y presentó un certificado médico que le indica tres días de reposo. Las audiencias que tenía pendientes fueron pospuestas.

Como las víctimas del choque no hicieron la denuncia, la causa por ahora se limita a una contravención a cargo el Tribunal Municipal de Faltas, que le retiró el carnet de conductor y espera el descargo de Muñoz para emitir un fallo.