Mannequins y expertos de la moda revelaron por qué cuando desfilan se mantienen inexpresivos. "En los sesenta las modelos se reían e incluso bailaban", recordó una historiadora. ¿Por qué ahora no se hace más?
Serias, casi enojadas. Con prendas y vestidos sofisticados que marcarán las próximas tendencias, arriba de las pasarelas las mujeres no sonríen.

"No hay que sonreír, es así de sencillo", explicó la modelo Ty Ogunkoya.

Desde hace 10 años como modelo top, esta nigeriana nacida en Londres jamás se permite la menor sonrisa.

"Posé para todos y nunca me pidieron que sonriera", contó Ogunkoya a la agencia AFP. "Para ser honesta, me sentiría rara si tuviese que hacerlo".

"Cuando camino pienso en algo triste como cuando se murió mi gato", agrega Klara, una modelo eslovaca de 18 años.

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Una de las primeras cosas que les dicen a las mujeres que comienzan a dedicarse a la moda es que no emitan ninguna sonrisa porque "lo que se mira es la ropa y no ustedes", le dijeron a Victoire Macon Dauxerre, ex modelo para Celine y Alexander McQueen.

"Lo que quieren es mostrar la ropa y no nuestras caras. Si sonreímos, la atención se focaliza en nuestros rostros y no en la ropa", dijo Dauxerre.

Sin embargo,según la historiadora de la moda Lydia Kamitsis, no siempre fue así. La moda de rostros inexpresivos es en realidad relativamente reciente. Data del auge de marcas como Yohji Yamamoto o Comme des Garcons, a principios de los años ochenta.

"Fue también la época de las supermodelos como Cindy Crawford, Imam y Elle Macpherson que tenían cada cual su personalidad y surgió como reacción a ellas", explicó Kamitsis.

"En los años sesenta, cuando se presentaron las primeras colecciones, las modelos a menudo sonreían, reían e incluso bailaban en la pasarela", recordó la historiadora.

"Ahora parecen perchas que caminan. Se trata de borrar su personalidad y reemplazarla por la ropa", analizó Kamitsis.

Los diseñadores contemporáneos, además, tienen una visión mucho más minimalista que antes. Quieren los rostros y cuerpos lo más neutros posibles para mostrar su trabajo en las pasarelas.

"Ya no ven a las modelos como un ideal de belleza. Esto es algo que el público todavía no ha comprendido por completo", explicaron las especialistas.