Lucía Aisicoff
Lucía Aisicoff

Bajo el hashtag #MujeresALaPolítica, se lleva adelante una campaña para que en la reforma electoral se obligue a los partidos políticos a presentar listas con igual cantidad de hombres y mujeres. Los detalles de la iniciativa y los argumentos de quienes se resisten al cambio.

Bajo el hashtag #MujeresALaPolítica, un grupo de organizaciones y dirigentes iniciaron una campaña para que la paridad de género sea incluida en el debate de Reforma Política, próximo a tratarse en el Congreso. Buscan agregar un artículo que contemple que los partidos políticos tengan la obligación de presentar listas con igual cantidad de hombres y mujeres, un tema que no estaba presente en el proyecto que fue enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso a fines de junio.

Amnistía Internacional y el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) iniciaron la iniciativa centrada en una serie de videos que grabaron referentes de todas las fuerzas políticas y organizaciones sociales, en el que argumentan la necesidad de que haya igualdad de género en los espacios de poder.
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¿Quién se opone a la paridad? Hay diputados y senadores varones que están en contra porque saben que la norma reducirá la posibilidad de que renueven sus mandatos. Sin embargo, las quejas las hacen en voz baja, en un riguroso off the record. Las quejas indican que "llegarán sólo por ser mujeres y no por su mérito". También hay quienes aseguran que existe una suerte de "tendencia natural" a la igualdad, por lo que no debe ser regulada, un argumento desmentido por los números: "somos la mitad más uno de la sociedad y estamos subrrepresentadas en el Congreso", explica la diputada Diana Conti.

La politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann elaboró la famosa teoría de la espiral del silencio, que en parte explica por qué aunque muchos legisladores varones en verdad se oponen a esta modificación y sienten que los perjudica, terminarán votando a favor. La teoría estudia la opinión pública como una forma de control social, en la que los individuos adaptan su comportamiento a las actitudes predominantes sobre lo que es aceptable y lo que no. Según esta idea, la sociedad tiende a aislar a los individuos que expresan posiciones contrarias a las asumidas como mayoritarias, de tal forma que el comportamiento del público está influido por la percepción que se tiene del clima de opinión dominante. En tiempos de "Ni Una Menos", es lógico que muchos se sientan con la presión de decir frases "políticamente correctas" para no ser juzgados de machistas. Además, la mayoría de los políticos se rige con las encuestas en mano y sería complicado rendirles cuentas a sus votantes si se negaran a la paridad.
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En paralelo a la modificación de la iniciativa de Reforma Política, ya cuenta con media sanción un proyecto de paridad para la provincia de Buenos Aires y se convertiría en ley, mientras que se presentó otro en la Ciudad. A nivel nacional está vigente la Ley 24.012 de cupo femenino, la primera de América latina. Fue sancionada en 1991 y aumentó la representación de las mujeres en la política a través de cuotas de mínima participación en las listas de candidatos electorales. Establece que al menos un 30% de la lista debe estar integrada por mujeres e incluye reglas sobre la alternancia con los varones, para evitar que ellas queden en los últimos lugares de la nómina. En tanto, el artículo 37° de la Constitución Nacional contempla "la igualdad real de oportunidades entre varones y mujeres para el acceso a cargos electivos y partidarios", por lo que es fundamental que la paridad sea incluida en la Reforma Política.
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En general, los cambios culturales son los que impulsan modificaciones en la legislación. Se impone la necesidad de una nueva norma y hay quienes están ahí, al pie del cañón, para presentar sus proyectos sabiendo que contarán con el consenso social suficiente. Sin embargo, hay otros casos en los que una iniciativa genera una fuerte resistencia en algunos sectores, pero luego la opinión pública se termina "aclimatando" a la nueva legislación. Por ejemplo, la Ley de matrimonio igualitario hoy no resulta polémica para la amplia mayoría de la población, pero en su momento fue el eje de fuertes debates.

El caso de la paridad de género es particular porque se supone que hay consenso en torno al tema, pero en realidad son muchos los que por lo bajo consideran "ridícula" la iniciativa que viene a reparar una desigualdad existente. Que un artículo la garantice en la Reforma Política implica un gran avance, aunque la equidad de género no es sólo una cuestión numérica y se necesitará también un cambio cultural para que sea real. Sin embargo, esta medida que empezaría a implementarse en las elecciones de término medio de 2017 puede ser un buen punto de partida hacia una sociedad más igualitaria. Por lo pronto, habrá que esperar a ver cómo se da la votación de la iniciativa en ambos recintos, pero es probable que –inmersos en la famosa espiral del silencio- muchos no se permitan levantar la mano en contra.