El pasado mes de septiembre se aplicó en Francia la reforma de la secundaria que adelanta la enseñanza de una segunda lengua extranjera viva a primer año.
Este anuncio disparó la demanda de profesores de español en el país galo. Los expertos calculan que Francia necesita mil profesores suplementarios, a añadir a los 20.000 existentes, y, de hecho, ya se están produciendo contrataciones por decenas.

El país galo quiere reducir la cantidad de horas de lenguas muertas para aumentar las horas de lenguas vivas. Es decir, menos griego y latín y más inglés y español. De hecho, el español es la segunda lengua extranjera para estudiar. En primer lugar se encuentra el inglés con más de 5 millones de estudiantes.

Como resultado de esta decisión del gobierno francés, se produjo una ola de solicitudes de profesores que desean impartir clase en ese país.

Para aspirar a una de estas plazas de profesor basta con ser licenciado, haber terminado un máster y hablar francés. En el país galo, un maestro gana cerca de 1.500 euros al mes. Con varios años de docencia se puede llegar a los 2.500 euros.