La casona de San Isidro donde el tristemente célebre clan mantenía cautivas a sus víctimas en los '80, se transformó en un lugar de esparcimiento para jóvenes. La viuda de Arquímedes alquiló la propiedad a dos diseñadores que allí organizan eventos.

A más de 30 años del horror que escondían sus paredes, la casa de la familia Puccio se convirtió en un espacio para organizar fiestas los fines de semana. Dos diseñadores alquilan la propiedad que pertenece a la viuda de Arquímedes y, desde hace meses, intentan darle vida a ese lugar que en los años '80 era símbolo del horror.

La casona de San Isidro, ubicada en Martín y Omar 544, recibe a jóvenes que van a escuchar música en vivo, a compartir un trago entre amigos o que se reúnen para hablar de arte.

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El pasado 8 de julio de 2015, ese mítico lugar volvió a llenarse de gente. Sus nuevos inquilinos organizaron una fiesta para inaugurarla y casa rincón de la propiedad se llenó de color, de música, de vida.

Quienes asistieron poco les importó lo que allí ocurrió en la década del 80. Tal vez, algunos ni siquiera lo saben. Lo cierto es que esa noche hubo fiesta en la casa de los Puccio. Y no fue la única: desde entonces, los eventos se repiten.

La casona estuvo mucho tiempo vacía, sus paredes se fueron desmoronando y los vecinos ya casi no hablaban de lo que había sucedido allí hace más de30 años. Sin embargo, todos recuerdan que el 23 de agosto de 1985, la policía derribó el portón de la casona para liberar a la última víctima de la serie de secuestros, la empresaria Nélida Bollini de Prado.

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Pasaron los años y hoy el aspecto de esa casa es otra. El portón está lleno de rectángulos de colores que intentan cambiar la imagen deprimente que tenía.

Desde su cuenta de Instagram, Gabriel Wilhelmi, uno de los nuevos inquilinos, agradece a todos los amigos que ayudaron a pintarlo. Él y su socio, Anuar Moswalder, eligieron la casa de la familia Puccio para montar allí Werkplatz, un taller de diseño industrial. A veces, dicen, también se quedan a dormir.

"Werkplatz es un estudio de diseño ubicado en una casa mítica del centro de San Isidro", se presentan en su página de Facebook. Desde allí también convocan a sus fiestas, aunque la dirección sólo se pasa por mensaje privado.

Lo cierto es que su dueña, Epifanía Puccio, sólo puso una condición para alquilar el inmueble: no se pueden sacar ni publicar fotos del interior, algo que en la era de las redes sociales es casi imposible.