El hecho ocurrió en 2014 cuando el hombre la hirió en el hígado, tórax y espalda. La mujer tuvo que ser operada de urgencia en el Hospital Piñeiro. El hombre fue condenado por el delito de "homicidio agravado por el vínculo en grado de tentativa".
Eran las 3.50 de la madrugada del 14 de febrero del 2014. Sandro Mario Sanduay se encontraba con su pareja en un domicilio en el barrio de Flores. La mujer, Cruz Huaycho, se negó a tener relaciones sexuales y como consecuencia, el hombre agarró un cuchillo tramontina e intentó matarla.

La hirió en el hígadio, el tórax, la espalda y la mano derecha. Por los gritos de la mujer, logró huir y ser asistida por su hijo y un vecino quienes la llevaron al Hospital Piñeiro donde fue operada de urgencia. Cruz logró sobrevivir, pero a Sandro María Sanduay lo condenaron por intentar matarla.

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La Cámara Nacional de Casación Penal confirmó la condena de 12 años de prisión dictada por un Tribunal Oral contra el acusado por el delito de "homicidio agravado por el vínculo en grado de tentativa" al considerar que a pesar de no ser un matrimonio, era una relación de pareja a largo tiempo. Es la totalidad de pena que había pedido la fiscalía.

En el debate oral, la titular de la Fiscalía General N°1 ante los TOC, Mónica Cuñarro, tuvo por acreditado el hecho y enmarcó la conducta de Sanduay dentro de los estándares de la "Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer", aprobada en Belem Do Pará, Brasil, y en la ley 26485 de "Protección Integral a las mujeres, para prevenir, erradicar y sancionar la violencia contra las mujeres".

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Asimismo, la fiscal consideró que debía contemplarse el agravante relativa al vínculo, ya que la víctima mantenía una relación desde hacía siete años con su agresor, la cual fue probada por los testimonios de amigos, familiares y empleadores quienes manifestaron haber tenido contacto con el acusado. En ese sentido, la representante del Ministerio Público Fiscal sostuvo que "más allá de cuestión de la convivencia había 'affectio maritatis' propia del matrimonio, aunque no hubiera una voluntad real de formar una convivencia, era una relación de pareja a lo largo del tiempo".