Emam Mohamed vivía en la ciudad de Aleppo, en la zona controlada por los rebeldes. Confundió el explosivo con una pelota. Presentaba múltiples heridas de metralla en el abdomen y con dos piernas rotas.

Una niña de cuatro años que vivía en la zona controlada por los rebeldes en Alepo ha muerto a causa de las heridas sufridas por agarrar una bomba de racimo que pensaba que era un juguete.

Según The Independent, Emam Mohamed jugaba este lunes en la calle cuando protagonizó esta tragedia. Tras resultar herida fue llevada inmediatamente a la sala de traumatología de uno de los últimos hospitales del este de Alepo, donde todavía funcionan como pueden los servicios de emergencia.

Fue ingresada con múltiples heridas de metralla en el abdomen y con las dos piernas rotas. La menor murió en la mañana del último martes, publicó CNN.

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Eman iba a agarrar agua en la zona controlada por los rebeldes del este de Aleppo cuando encontró una bomba, le dijo su familia a ITV. "Pensó que se trataba de una bola plateada", dijeron.

La Comisión Suprema de las Negociaciones, el principal órgano de la oposición siria, pidió hace meses a la ONU que investigue el empleo de bombas incendiarias y de racimo.

Desde la ONU, expresaron su preocupación por esta denuncias pero apuntaron que no pueden por el momento verificar estos informes.

La Convención sobre las armas convencionales, que incluye a 113 Estados, prohíbe el uso de armas incendiarias que se disparan desde el avión contra las zonas civiles pobladas.

Se entiende por arma incendiaria, según dicho protocolo, "toda arma o munición concebida primordialmente para incendiar objetos o causar quemaduras a las personas mediante la acción de las llamas, del calor o de una combinación de ambos, producidos por reacción química de una sustancia que alcanza el blanco".