Brittanee Drexel de 17 años fue abusada y asesinada en 2009 en Carolina del Sur, por una patota. A 6 años del homicidio, sus padres revelaron nuevos y desgarradores detalles del caso. Sus familiares recordaron entre otras cosas el momento en el que, sin saberlo, pidieron ayuda al principal sospechoso del crimen de su hija.
Sus padres son Chad y Dawn Drexel quienes hicieron público esta semana el calvario que sufren desde el 2009, cuando Brittanee desapareció durante unas vacaciones en Carolina del Sur.

La pareja dio cuenta de la desesperada búsqueda, que sumó un tono macabro cuando en agosto de este año un oficial del FBI dejó saber que un preso había contado detalles del hecho y culpado a un hombre y su hijo de la muerte de Brittanee.

Chad recordó con dolor el momento en que, sin saberlo, le dio un volante de la búsqueda a los principales sospechosos del salvaje asesinato de su hija, cuando recorría la zona hace 6 años.

"Entregué el papel a un auto que estaba detenido y había dos personas murmurando atrás. Les pregunté si sabían algo de esta chica. Se rieron y el conductor arrugó el papel y lo tiró por la ventana. Se alejaron entre risas", detalló Drexel en un programa de tv norteamericano.

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Dawn y Chad durante el programa televisivo de Dr.Phil, donde dieron detalles del caso.<br>
Dawn y Chad durante el programa televisivo de Dr.Phil, donde dieron detalles del caso.
Taquan Brown, un convicto condenado por otro crimen reveló que vio a la joven en una casa abandonada usada por adictos e indigentes. Según su relato, ella estaba siendo abusada sexualmente por varios hombres. Sin embargo según Brown, la joven logró huir de ahí y salir de la casa, pero fue alcanzada por sus captores. Luego, escuchó dos disparos.

Según el agente Gerrick Munoz, la historia toma un giro mucho más macabro todavía ya que varios testimonios concuerdan en que el cadáver de la joven fue arrojado a un estanque de cocodrilos.

"Mi corazón se rompió porque Brittanee no merecía esto. Ella no conocía a estas personas", afirmó la madre Dawn, su mamá. "Son monstruos, no respetan la vida de nadie", agregó.