Ocurrió en Tucumán. La mujer participó de una de las marchas en reclamo de Justicia por la muerte del cura Juan Viroche. Fue privada de su libertad por tres hombres que la amenazaron para que desista de sus denuncias.
Una mujer que integra una organización civil dedicada a la lucha contra el narcotráfico en la provincia de Tucumán y que participó de una de las marchas en reclamo de justicia por la muerte del cura Juan Viroche fue privada de su libertad por tres hombres que la amenazaron para que desista de sus denuncias.

El fiscal Washington Navarro Dávila informó a la agencia Télam que se trata de una integrante de la agrupación "Madres del Pañuelo Negro" -que actúa principalmente contra los denominados "transas" que operan el este tucumano- y cuyos datos personales se mantienen en reserva por cuestiones de seguridad.
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De acuerdo a la denuncia de esta mujer, el sábado ella salía de un cyber café, donde había impreso los pasajes de ómnibus para viajar a la ciudad de Buenos Aires y dar una entrevista televisiva, cuando fue abordada por tres hombres que la obligaron a subir a un auto.
Según el fiscal, los captores estaban encapuchados y mantuvieron a la mujer privada de su libertad durante tres horas en las que la amenazaron a ella y a su familia.
"Si no querés velar a uno de ellos es mejor que te calles y dejes de andar declarando en los medios", fue el mensaje de los captores antes de que la liberaran ilesa.
A raíz del hecho, la mujer hizo la denuncia policial y este domingo permanecía con custodia especial dispuesta por el fiscal Navarro Dávila, quien decretó el secreto de sumario y se disponía a girar las actuaciones a la Justicia Federal ya que se trata de un caso vinculado al narcotráfico.
La víctima tiene un hijo adicto a las drogas y el jueves pasado había participado de la marcha realizada luego de la inhumación de los restos de Viroche (47), el cura encontrado ahorcado un día antes en su parroquia de la localidad de La Florida.
Justamente, esta mujer concentra su acción social contra los vendedores de droga en Banda del Río Salí y Alderetes, ciudades cercanas a La Florida, donde el cura fallecido había recibido amenazas también por denunciar al narcotráfico.