Hay quienes dicen que Rosario es la ciudad en la que se vive el fútbol con mayor pasión, y lo sucedido durante un clásico en las divisiones menores no hace más que confirmar esta teoría.
Un pequeño de inferiores celebró uno de los 7 tantos con los que el Canalla aplastó a la Lepra (fue 7-2) de una manera muy especial: primero imitó el festejo de Bebeto con las manos meciendo un bebé (¿habrá querido referirse a la "paternidad" de Central?) y luego hizo los movimientos de un pingüino, animal con el que cargan los hinchas canallas a los de Newell's.

Lo cierto es que, lejos de indignarse, los presentes en el partido celebraron esta actitud y acompañaron con risas el festejo del pequeño, que se ganó su lugar en la primera plana de varios medios de todo el país.

Rosario Central