Mohammed A. ayudó a detener a un joven que pensaba atentar en el aeropuerto de la capital alemana. El joven contó que le rapó la cabeza al supuesto atacante y dijo que luego vio su imagen en Facebook, donde pedían su captura.
Mohammed A., refugiado sirio de 36 años residente en Alemania, es por estas horas un héroe en Alemania por ayudar en la detención de Jaber Albakr, el joven compatriota que, según el servicio de inteligencia alemán, planeaba atentar contra un aeropuerto de Berlín.

Mohammed A. dio su testimonio al diario alemán Bild contando pormenores de la trama de seguridad nacional que tuvo en vilo al país durante todo el fin de semana, en un gran operativo desplegado para dar con Albakr, también sirio y con estatus de refugiado, que tenía explosivos en su domicilio y conexiones con el grupo islamista radical Estado Islámico (EI).

Tras una redada en el edificio en el que vivía en la ciudad de Chemnitz, Albakr, de 22 años, huyó el sábado por la mañana y poco después escribió en un chat de refugiados sirios que estaba en la estación de tren de Leipzig (a unos 85 kilómetros de su casa) y que buscaba sitio para dormir.

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Mohammed contó que fue con unos amigos a la estación y lo recogieron, comieron arroz y cordero y lo llevaron a casa de un colega donde podía pasar la noche.

El domingo pasado, Mohammed aceptó raparle la cabeza a Albakr, tal como le había pedido. Un rato después vio la foto del joven en Facebook, que había comenzado a circular unas horas antes y que era buscado intensamente por la policía ante la sospecha de preparar un atentado.

Según su relato, Albakr, que les había contado que acababa de llegar de Siria y que buscaba trabajo, se fue a dormir y Mohammed comenzó a debatir con su amigo y otros sirios en Facebook si la persona que tenían en casa podía ser el sospechoso.

Despejadas las dudas, lo ataron de pies y manos con cables -una imagen que circuló en todo el país- y ya maniatado, contó Mohammed, "nos ofreció 1.000 euros y 200 dólares si lo dejábamos libre. Los tenía en una mochila, con un cuchillo".

Mientras vigilaba a Albakr, Mohammed fue a la policía y, como apenas habla alemán, mostró a la foto; poco después las fuerzas de seguridad llegaron a la casa y lo detuvieron.

Convertido por estas horas en un héroe nacional, el refugiado sirio que huyó del EI, agradeció a Alemania "por habernos acogido. No podíamos permitir que hiciera algo a los alemanes".

Desde el Poder Ejecutivo alemán celebraron y agradecieron las acciones de Mohammed: "Nuestro agradecimiento y reconocimiento también al ciudadano sirio que informó a la policía sobre el paradero del sospechoso y contribuyó así de forma decisiva a su detención", dijo el vocero Ulrike Demmer a la prensa.

Por su parte, la Fiscalía Federal está investigando profundamente a Albakr ante la sospecha de que tenía "planes concretos" para "perpetrar un ataque de motivación islamista con material altamente explosivo en Alemania".

"Los preparativos en Chemnitz se asemejan, por todo lo que sabemos a día de hoy, a los de los ataques en París y Bruselas", recalcó ayer en un comunicado el ministro de Interior, Thomas de Maizière.

En tanto, la organización Ayuda para Siria pidió hoy protección para Mohammed y su amigo ante el temor que el EI intente vengarse de ellos.

Así lo manifestó a la agencia de noticias DPA su director Hassan Zeinel Abidine quien sostuvo que "El EI no va a olvidar a los responsables de un acto así".