A la UFC le faltaba ella, está claro. Y Ronda Rousey le pondrá fin a su extenso período de ausencia el próximo 30 de diciembre, cuando enfrente a la actual campeona, Amanda Nunes, para intentar recuperar el cinturón de la categoría Gallo que tan bien supo defender en reiteradas ocasiones.
La estadounidense, sin dudas la peleadora más convocante de las artes marciales mixtas a nivel mundial, se había tomado su tiempo para regresar a pelear luego de su estrepitosa y sorpresiva caída frente a Holly Holm en el UFC 193 de noviembre de 2015. Allí, Holm acabó con un reinado que parecía inalterable y le demostró a Rousey que no era invencible.

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Esta derrota, la primera y única en la intachable carrera de Rousey, significó un duro golpe para ella, a punto tal de que pidió un tiempo para recuperarse. En ese lapso, Holm cedió el cinturón frente a Miesha Tate, que a la vez tampoco pudo defenderlo ante Nunes, actual reina de la categoría.

Rousey había defendido en seis ocasiones el título
, en su gran mayoría en peleas que no pasaban del primer minuto. Su poder de nocaut y su potencia inigualable la ubicaban muy por encima de sus competidoras.

Así es como, según confirmó el presidente de UFC, Dana White, el próximo viernes 30 de diciembre, en vísperas del año nuevo, Las Vegas acogerá el regreso más esperado. Será en el marco del UFC 207 y frente a la brasileña Nunes, que defenderá por primera vez el cinturón que conquistó en julio frente a Tate.

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El máximo reto para Ronda Rousey estará sin dudas, en intentar volver a ser lo que fue y en demostrar que este año de inactividad no la dejó fuera de competencia. Además, será la primera que saltará al octágono más famoso del mundo sin ser campeona. ¿Podrá soportar la presión?