Productores locales aportaron lo mejor de sus cosechas para la elaboración de un torrontés que estuvo presente en la misa en la que se santificó al cura argentino.
Un grupo de pequeños productores de vinos de todo el país aportaron lo mejor de sus cosechas para crear el vino sacramental que llegó a manos del Papa Francisco para la canonización del Cura Brochero, que se celebraró el último domingo en Roma.

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El vino resultante es un torrontés de variedad riojana con uvas de Río Negro, Mendoza, Catamarca, Salta y San Juan pero que fue producido en Mendoza y recibió, muy apropiadamente, el nombre de "Todos". Luego fue bendecido en la catedral primada de Buenos Aires en agosto de este año.

La partida que llegó a Roma es de 450 litros que serán destinados a las misas del Papa a partir de la ceremonia del domingo. El torrontés se elaboró según el método del Padre Oreglia para poder ser certificado por el Arzobispado de Mendoza como "vino de misa".

"Cuando nos convocaron, sentimos una enorme emoción porque aparte de ser católica lo admiro mucho al Papa Francisco", expresó Amparo Momfort, productora de San Juan. "Si el trabajo de la viña se hace con gusto, con ganas, nos genera una gran satisfacción y sabemos que nuestro trabajo sirve para algo más trascendente", apuntó Juana Bautista Reus, desde Río Negro.