Guillermo Pérez, el papá de la chica de 16 años que murió tras ser abusada y asesinada el pasado fin de semana en esa ciudad balnearia, aseguró que dos personas armadas pasaron por la puerta de su casa en moto y les dijeron que lo iban "a cagar a tiros".

Los padres de Lucía Pérez, la adolescente de 16 años violada y asesinada el pasado fin de semana en Mar del Plata, denunciaron que sufrieron amenazas horas antes de la marcha de más de 3.000 personas que lideraron esta tarde en pedido de justicia por el crimen de su hija, por lo que las autoridades dispusieron que la casa familiar cuente con custodia policial.

Así lo relató hoy a la prensa Guillermo Pérez, padre de Lucía, y describió la situación vivida cuando dos personas armadas pasaron por la puerta de su casa en moto y amenazaron con que lo iban a "cagar a tiros".

"Este mediodía yo estaba en la puerta de mi casa charlando con dos chicas de los Derechos Humanos en la vereda de mi casa, en Colina de Peralta Ramos, y pasaron dos individuos en una moto roja y me gritaron 'negro de mierda te vamos a cagar a tiros' mostrando un arma", dijo Guillermo.

El padre de Lucía aseguró que se comunicaron de inmediato con el servicio de alerta 911, que momentos después arribaron al lugar tres patrulleros y que luego les indicaron que contarían con custodia: "En estos momentos vamos a tener custodia policial según nos han comunicado desde la policía para mayor seguridad", aseveró el padre de la víctima esta tarde, durante la concentración llevada a cabo frente al palacio municipal de Mar del Plata.

Más de 3.000 personas acompañaron a los familiares de Lucía en la marcha convocada para las 14 frente al edificio de la intendencia del partido de General Pueyrredón, ubicado en avenida Luro e Irigoyen, en Mar del Plata.

Amigos, vecinos, familiares y agrupaciones como la "Multisectorial de la Mujer Mar del Plata" se presentaron en el lugar con pancartas con inscripciones que rezaban "Lucia tu paso por esta vida quedan marcados en nuestro corazón", "Justicia por Lucia", "Quiero que se haga Justicia y no costumbre", "Camino a casa quiero ser libre no valiente, ni una menos", "Todos por Lucia", "Legisladores cambien las leyes".

Colectiveros y conductores de vehículos particulares pasaban también junto a los manifestantes tocando bocina en gesto de apoyo al reclamo de justicia.

Se trataba de la segunda manifestación del día, ya que la familia de Lucía ya había realizado a las 11 y en compañía de unas 2.500 personas una movilización por la ruta interbalnearia 11, a la altura de "La Serena", barrio en el que ocurrió el caso, pidiendo "Paz, Justicia" y un esclarecimiento del hecho.

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"Estamos siendo muy apoyados por los medios y por toda esta gente que nos está acompañando. Lo único que pido es que esta gente que mató a mi hija vaya presa de por vida", dijo Guillermo en diálogo con la prensa, y agregó que consideraba que el caso "tiene que ser una bisagra, un cambio para que las penas que dicte la Justicia sean más largas para que no salgan este tipo de violadores, asesinos".

Consultado sobre cómo evaluaba el curso de la investigación conducida por la fiscal de Mar del Plata María Isabel Sánchez, sostuvo que se sentía "totalmente conforme" y agradeció la atención recibida por la representante del Ministerio Público y por las autoridades municipales y provinciales.

Por su parte, la madre de Lucía, de nombre Marta, sostenía con sus manos un cartel con la imagen de su hija y manifestó que quería "que se haga justicia": "No tengo miedo por las amenazas recibidas porque no le hice nada a nadie, fueron ellos lo que nos hicieron a nosotros, que fue quitarnos a nuestra hija, lo más preciado que tenía en el mundo".

Lucía fue drogada y violada hasta la muerte el pasado sábado y por el crimen están detenidos Juan Pablo Offidani (41) y Matías Farías (23), a quienes había conocido por medio de una amiga de la Escuela Media N°3, situada en Juan B. Justo al 600, de Mar del Plata, a la que ambas asistían. Según las fuentes, esa joven declaró ante la fiscal que conoció al menor de los detenidos hace poco tiempo, cuando se presentó en el negocio en el que ella trabaja fuera del horario escolar, en el barrio Alfar.

Los apresados, que permanecen alojados en la Unidad 44 de Batán, fueron según la pesquisa quienes se acercaron a Lucía para venderle un cigarrillo de marihuana y, al día siguiente, el menor de ellos la citó en una casa, donde fue drogada, violada y empalada, lo que le provocó la muerte por "reflejo vagal".

Según la fiscal, los acusados luego lavaron y vistieron a la joven y la llevaron a la sala sanitaria de Playa Serena, donde ingresó muerta, según informó la fiscal Sánchez.

A raíz de los dichos de Farías, quien permaneció junto a la víctima en el lugar, los médicos creyeron inicialmente que Lucía había sufrido una sobredosis, aunque mediante la autopsia se determinó que había sido víctima de un brutal ataque sexual.

La fiscal Sánchez pidió también la detención de un tercer sospechoso presuntamente involucrado con el crimen, un allegado a Offidani que esta tarde permanecía prófugo.