Los Países Bajos están a punto de legalizar que una persona sana, que considere que ha vivido lo suficiente, pueda pedir que la maten. A pesar de la controversia, la iniciativa podría volverse real.
En el año 2005, José Saramago, premio Nobel de Literatura en 2008, escribió "Las intermitencias de la muerte", una ficción que hablaba de un país en el que dentro de sus límites, la muerte dejaba de tener efecto. Palabras más, palabras menos, y sin intenciones de un spoiler literario que no viene al caso, la producción manifestaba una problemática real en torno a la vejez, a cuando la incapacidad, el deterioro físico o la prolongación del sufrimiento, vuelve a la muerte la mejor de las alternativas.

"Nadie quiere morirse" dice el saber popular, y puede que sea verdad en una parte mayoritaria de la sociedad. Sin embargo esta nueva iniciativa que llega desde Holanda y de la que este miércoles se hace eco el New York Times, genera controversia al proponer la muerte, en forma de suicidio asistido, no a quienes sufren o se ven afectados por los embates de la vejez, como plantea Saramago sino a aquellos adultos mayores que consideren que "ya han terminado de vivir".

Existe un antecedente. En el año 2001, los Países Bajos se convirtieron en el primer país del mundo que legalizó la eutanasia en pacientes que sufrían gran dolor y no tenían posibilidades de cura. Hizo ley el derecho a la muerte, en casos específicos.

Pero ahora, 15 años después de esa ley, el país adoptivo de la reina Máxima Zorreguieta, vuelve a estar en boca de todos por esta nueva propuesta. Los que están a favor argumentan que limitar la eutanasia a pacientes con enfermedades terminales dejó de ser suficiente y que los más ancianos deberían tener el derecho a terminar su vida con dignidad cuando lo elijan.

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Quieren otorgar el derecho a la eutanasia a personas que
Quieren otorgar el derecho a la eutanasia a personas que "ya no tienen más perspectivas en la vida"
Según publica el Times, Edith Schippers, la ministra de salud, leyó una carta ante el parlamento holandés la semana pasada en la que defiende la medida. Es necesario, afirmó, atender las necesidades de "los ancianos que carecen de la posibilidad de continuar su vida de manera significativa, que luchan con la pérdida de su independencia y una movilidad reducida, y que se sienten solos, en parte por la pérdida de seres queridos, y que cargan con el peso de una fatiga generalizada, su deterioro y la pérdida de su dignidad personal".

Lo curioso es que mientras que el suicidio asistido por el Estado es mal visto en muchos países, la propuesta ganó gran aceptación en los Países Bajos. En 2015, la eutanasia fue la causa de 5516 muertes, o casi el 4 por ciento de todas las muertes en el país, según una agencia gubernamental holandesa.

Los que se oponen, entre ellos algunos grupos cristianos, sostienen que esta última propuesta amenaza con llevar al país hacia una peligrosa pendiente ética y moral. Señalan entre los argumentos que la iniciativa ni siquiera especifica la edad mínima a la que podría aplicarse la ley. ¿Morir o no morir? Ese es el dilema.