A la manera de la española que arruinó una obra de arte por querer arreglarla, una artista canadiense intentó subsanar un acto de vandalismo y fue peor el remedio que la enfermedad.
Cuando unos vándalos se robaron la cabeza del Niño Dios de una iglesia de Sudbury, Canadá, una artista local decidió intervenir para restaurar la estatua de la Virgen que había quedado con un niño decapitado en brazos. Pero el resultado fue un poco diabólico.

Heather Wise estudió escultura en la Universidad de Cambria pero nunca trabajó sobre piedra. Sin embargo se sintió tan afectada por el ataque ocurrido el 30 de octubre de 2015 en la iglesia Ste. Anne des Pins que decidió postularse para reemplazar la cabeza del Niño Dios.

"Me entristeció. Me rompió el corazón cuando lo vi porque pensé: '¿quién haría algo así?' No es positivo sentirse así. Me dije: 'soy una artista, me gustaría arreglarlo'. Y mi amiga me dijo: '¿por qué no lo haces?'", relató Wise, quien concertó una entrevista con el párroco enseguida.

Así, el miércoles pasado la mujer colocó un modelo de arcilla que luego será reemplazado por uno definitivo. Aunque el diseño tiene poco que ver con las formas armónicas de la estatua, el párroco de Ste. Anne des Pins no parece haber reparado en el detalle.

"Estoy muy contento de que Heather haya decidido hacer esto sólo por buena voluntad", aseguró Gérard Lajeunesse, el párroco de Ste. Anne des Pins, informó el sitio Sudbury.com.

El caso recuerda al de la española Cecilia Giménez, que en 2012 quiso restaurar la pintura medieval "Ecce homo" con resultados desastrosos.