Martina tenía 17 años cuando conoció a Mario pero pasaron 13 años hasta que pudieron estar juntos por la situación sentimental de ella y un viaje a Italia de él para radicarse como jugador de basket.
Corría el año 1999 cuando Martina, de 17 años, vio a Mario en la calle de su Gualeguaychú natal y se enamoró a primera vista. Él era morocho y muy alto, por lo que dedujo que debía ser uno de esos nuevos jugadores de básquet de Central.

Pocos días después de este encuentro casual, en una fiesta del club, su novio le presentó a un nuevo amigo, uno que para su sorpresa resultó ser aquel chico que la tenía desvelada desde hacía un par de noches y pasaron a formar parte del mismo círculo.

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Según el diario La Nación, luego de dos años, quien fuera su novio de entonces decidió terminar la relación. Y un día después, mientras Martina iba por la calle, vio a Mario caminar hacia ella. "Mañana pasá por casa a saludarme que me estoy yendo a Italia en dos días", le dijo él.

En ese instante, Martina supo cuán enamorada estaba de Mario. Pero él se iba lejos. Lo había comprado un club italiano y, junto a ese pase, le habían robado su oportunidad.

Pasaron casi 12 años sin ver a Mario y un día, cansada de vivir a la espera, tuvo la valentía para contactarlo por Facebook y le contó todo lo que había sentido desde la primera vez que lo había visto.

Después de meses de conversaciones, llegó el día: el 23 de enero del 2013, Martina y Mario se reencontraron en el aeropuerto de Verona y desde ese instante no se separaron nunca más.