Vanesa Petrillo
Vanesa Petrillo

La ex presidenta de la Nación acudió este lunes a los tribunales de Retiro y llevó su propia botella de agua baja en sodio. "No es por desconfiar", dijo. Interrumpió su declaración para ir al baño y corrigió cada línea del acta.

Distante, sin ser soberbia, Cristina Kirchner le dio la mano al juez federal Julián Ercolini, a quien le explicó durante dos horas por qué considera que la causa de la obra pública, como se la denomina, es una "operación política mediática", que "raya con lo ridículo". Corrigió puntillosamente el acta de la declaración que escribió personal del juzgado, al encontrar problemas de gramática. Solo bebió vasos de agua mineral baja en sodio que ella misma llevó, "no por desconfianza", aclaró, sino porque prefiere una determinada marca.

La ex mandataria ingresó minutos después de las 10 al cuarto piso de los tribunales de Retiro junto a su abogado Carlos Beraldi, a quienes acompañó Eugenio Zaffaroni, el prestigioso ex ministro de la Corte, quien solo permaneció por unos minutos en el despacho del juez.

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La ex presidenta rechazó enfáticamente los hechos por los que está imputada y que se le describieron como una asociación ilícita, figura a la que descalificó argumentando que fue creada durante la dictadura para atacar a los disidentes.

Le dijo al juez lo que luego diría ante la gente que la esperaba fuera de los tribunales, que se trata de una causa producto de operación política orientada a sacar de la agenda política a los gobernantes de la región que más se preocuparon por la inclusión social.

Le ofrecieron algo para beber, pero Cristina dijo que iba a tomar su propia agua. "No por desconfiar", aclaró en uno de los pocos momentos distendidos de la audiencia. Es que la ex presidenta bebe una conocida marca baja en sodio.

Relacionado a la imputación sobre el direccionamiento de la obra pública a Lázaro Baez, con énfasis dijo: "No soy socia comercial ni menos amiga".

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En su relato destacó que le llamaba la atención que ningún fiscal hubiera pedido investigar el dinero público destinado al soterramiento del ferrocarril Sarmiento y el direccionamiento de obra pública hacia la empresa IECSA, de Ángelo Calcaterra, primo del presidente Mauricio Macri.

Los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques, acusadores de Cristina, inmediatamente pidieron extraer testimonio para que se abra otra causa a fin de que esos hechos sean investigados por otro juzgado.

La ex presidenta solo interrumpió su declaración para ir una vez al baño, a unos metros, fuera del juzgado.

Al finalizar su descargo, corrigió cada detalle de la declaración, no le gustó la gramática utilizada y hay frases que la ex presidenta las hubiera escrito de otra manera.