El Senado aprobó este miércoles con mayoría agravada y giró a la Cámara de Diputados el proyecto por el cual se establece la obligatoriedad de realizar un debate en cada elección presidencial.
La propuesta fue aprobada por 46 votos a favor, contra 10 negativos (del kirchnerismo), sin que se registraran abstenciones, por lo cual se superó el piso de los 37 votos necesarios, es decir la mayoría absoluta del Cuerpo, por tratarse de una norma electoral, según manda la Constitución Nacional.

El peronista chaqueño Eduardo Aguilar, como autor de uno de las tantas iniciativas presentadas al respecto, se encargó de informar el dictamen por la mayoría
y explicó que "el proyecto en debate recoge una larga lista de proyectos" y que se buscó "lograr un dictamen que contenga los aportes de los distintos senadores".

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Apuntó que una ley de debates "nos puede llevar a mejorar nuestra cultura política" y dijo que cuando un candidato va primero en las encuestas inmediatamente se niega a debatir y "el presidente, que ejerce un liderazgo moral sobre el país, empieza incumpliendo con una ley que es la necesidad de intercambiar ideas con las minorías", cuando no acepta esa posibilidad en un período de reelección.

"En el momento en que va a la reelección el presidente es un candidato más"
, remarcó y dijo que "de negarse a debatir a sentirse dueño del Estado es solo un paso". Respecto al proyecto, Aguilar indicó que la intención de la norma es que "la política regule la lógica de los medios de comunicación para que no lleven a bailar a nuestros candidatos" y que "la ley plantea dos debates preelectorales, uno en la Capital Federal y otro en otra capital del interior del país".

También, dijo que la regulación del debate queda en manos de la Cámara Nacional Electoral y que el dictamen establece "una sanción" para quien rehúya debatir.

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A su turno, la kirchnerista Virginia García defendió un dictamen de minoría que -según explicó- se diferencia del que está en tratamiento en que abre "la posibilidad de tener y regular debates preelectorales que no sean obligatorios" y aclaró: "Creemos en los debates electorales, preelectorales", pero apuntó que la intención es que en las actual situación que "los medios de comunicación dominante y la televisión no nos impongan las condiciones ni el tipo de debate".

También, detalló que proponen "dos debate en primaria, para los precandidatos a presidente y uno para los precandidatos a vice" y "un debate preelectoral televisado, en caso de que las agrupaciones así lo decidan", para lo cual se debe firmar una "declaración jurada" para que "los candidatos se comprometan a debatir y a cumplir con las promesas"; además propuso que los debates se realicen en sedes de alguna universidad nacional, se suspenda la publicidad durante la duración de los mismos, y se cree una comisión bicameral electoral permanente para diseñar dichos debates.

Por su parte, el peronista catamarqueño Dalmacio Mera "pidió una sanción más concreta" para quien rehúye el debate y propuso "contemplar una ley complementaria" para que no se produzca "un escenario de una posible estafa del pueblo argentino, decir cualquier cosa" y, luego, escudarse en no tener información o argumentos por el estilo para incumplir las promesas formuladas.

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El oficialista correntino Néstor Braillard Poccard defendió la propuesta utilicemos todos estos para cumplir con la obligaciones para que el ciudadano tenga el derecho de ver y analizar", dijo que "es cierto que el debate tiene sus componentes, es cierto que el carisma juega", pero aseveró que "la ciudadanía está capacitada para percibir qué hay detrás de alguien que solamente se expresa con soltura".

También, dijo que con la norma se le está dando a la ciudadanía "una herramienta muy valiosa", se pronunció a favor de "la obligatoriedad" del debate y "las sanciones correspondientes, porque sin sanciones no hay obligatoriedad".