Hace unos días una nena de 11 años sufrió la mordida de una víbora yarará cuando paseaba por la costa de San Isidro. Las serpientes llegaron en camalotes y planean quedarse este verano. Los especialistas explican los motivos de esta inesperada presencia.
Quienes busquen disfrutar del aire libre en las costas del Río de la Plata este verano deberán tener cuidado con las yararás que eligieron quedarse en esta zona y que podrían morder a los vecinos desprevenidos.

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De hecho, el sábado pasado una nena de 11 años sufrió la mordedura de una serpiente cuando paseaba por la costa de San Isidro. Si bien se supo que la víbora "no le había inoculado veneno" a la niña, los especialistas advirtieron que la mordedura de ese ofidio puede causar necrosis de tejido, un daño grave que requiere antídoto.

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Guillermo Bryant, coordinador de Guardaparques de la dirección de Ecología de San Isidro, explicó que la presencia de las yararás se debe a que el ser humano "genero un nuevo hábitat en las costas del río".

"Habrá que aprender a convivir con ellas y tener precaución pero fuimos nosotros los que facilitamos el nuevo hábitat a las yararás", señaló en referencia a los rellenos que se hicieron para obtener beneficios económicos.

Y agregó. "cada 10 o 12 años, las yararás bajaban entre los camalotes desde la Mesopotamia por las aguas de los ríos que desembocaban en el Río de la Plata pero no hallaban las condiciones propicias para permanecer en las costas y se internaban en las barrancas".