Oculto abajo de una cama vio cómo asesinaban a su mamá y su hermana. Esta semana comenzó el juicio, y a más de tres años del hecho, él se volvió fundamental para descubrir al homicida.
Una frase, es la pieza que termina de armar el rompecabezas: "Jony ya te vi, sé que sos vos". Quien dijo esas palabras fue Mía Valenzuela, apenas unos minutos antes de morir, identificando a un joven rosarino de 23 años, acusado de matar a golpes a ella y a su mamá de 26 años.

Quien escuchó la frase que se volvería determinante para resolver el crimen, único testigo del doble femicidio, fue el otro hijo de la mujer, de siete años, que escuchó esa frase escondido debajo de la cama.

El juicio se inició esta semana a más de tres años de la muerte de las mujeres ocurrido en La Lagunita, un asentamiento de la zona sudoeste de Rosario. Jonathan Olivera es el principal sospechoso y lleva tres años detenido por el crimen ocurrido el 20 de enero de 2013.

Luego de estar prófugo desde marzo de 2014, cuando se fugó de la comisaría 13, y tras ser recapturado ese mismo año, el imputado insistió a pesar de las pruebas en su contra con que fue acusado injustamente, sólo por tener fama de "ratero" en el barrio y por su adicción a las drogas.

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Sin embargo, un silencioso factor vino a sumarse a la investigación: el testimonio del nene que sobrevivió, quien lo señala como quien entró a robar y a matar en la humilde vivienda ubicada sobre el pasaje 1851, a la altura de Seguí al 6600.

La declaracion del menor fue en Cámara Gesell, y su testimonio reproducido ante el tribunal que integran los magistrados Edgardo Fertitta, Marisol Usandizaga y María Isabel Más Varela.

En su declaración, el menor contó que había una persona en su casa pero que no había podido identificarla, aunque sí recordaba haber escuchado a su hermana antes de que la mataran a martillazos: "Jony ya te vi, sé que sos vos".