El padre Pepe Di Paola, coordinador de la Comisión Nacional de Pastoral de Adicciones y Drogadependencia, instó al Gobierno nacional a llevar adelante medidas para combatir el narcotráfico y el consumo de drogas. "Muchos chicos podrían no caer en las drogas con un trabajo inteligente del Estado", afirmó.

El avance del narcotráfico y su impacto en los jóvenes en la Argentina es desesperante dado que está destruyendo el entramado social, denunció este domingo la Comisión Nacional de la Pastoral de Adicciones y Drogadependencia de la Conferencia Episcopal Argentina.
Los delegados de cada región del país, liderados por el padre José María "Pepe" Di Paola, leyeron el documento sobre la situación del narcotráfico en Argentina. Jimena Figueroa, representante de la Patagonia, expresó la "gran preocupación" por el momento que atraviesa la Patria y señaló que no se trata de un gobierno u otro, sino de un problema que fue creciendo y "como un espiral avanza destruyendo el tejido social".
"Cotidianamente llegan a nuestras parroquias muchos pibes que perdieron su libertad por la falta de sentidos y falta de oportunidades y quedaron entrampados en las redes de drogas tanto legales como ilegales", dice el documento leído por los delegados regionales.
Y agrega que "la situación es desesperante" por lo que los delegados se preguntaron "cuáles son las respuestas que como sociedad ofrecemos a este flagelo". El documento lamenta también que hay cerca de 1.000.000 de jóvenes que no trabajan ni estudian en el país. El pronunciamiento se dio a conocer en una conferencia de prensa en la Casa Domingo Savio, ubicada en la calle Cisneros 905, en Ramos Mejía.
En este marco, la Iglesia reclamó al Gobierno que declare la "emergencia nacional en adicciones" para evitar más muertes de jóvenes a causa de las drogas.
La Comisión Nacional de Pastoral de Adicciones y Drogadependencia de la Iglesia se manifestó a favor de que los pacientes que necesitan medicamentos a base de cannabis "puedan tenerla" y el Estado los provea "gratuitamente".
Pero reiteró la postura de la Iglesia en contra de las "políticas liberales que reclaman el derecho de cultivar, tener o consumir drogas".