Para evitar el desgate de la rutina y cuidar espacios propios, cada vez más parejas optan por vivir en casas separadas, donde pueden vivir según sus propias reglas y recluirse las veces que quieran. Disfrutan de encontrarse con sus parejas, y compartir la cama las veces que tengan ganas. Suelen pensar que la rutina y el trato diario obligado desgastan la relación, y por eso deciden vivir separados. Se trata de una alternativa frente a los múltiples modelos de familia que hoy existen.
"A esta altura de mi vida sería incapaz de vivir con otra persona", confiesa Juan Carlos, de 69 años, que está de novio con Alicia, de 65, hace 5 años. "Estar de novios es ideal porque no hay desgaste. Está claro... ¿Por qué los amantes se llevan bien? ¡Porque no conviven!".

Ambos tuvieron matrimonios largos y con hijos. Ahora, que son abuelos, eligieron ser novios. Como tantos. Es que la decisión ya no tiene esa carga con antiguas condenas sociales. Tal vez porque uno de cada dos matrimonios termina en divorcio, la pareja "cama afuera" se está volviendo una variante más a los múltiples modelos de familia de hoy.

Y realmente es algo de lo más común. Como hay mucho divorcio y mucha rotación de pareja, la gente se protege así, manteniendo sus espacios. Y además se trata de personas que tuvieron parejas que no funcionaron y buscan otra alternativa. Rompen con el modelo tradicional y les suele ir mucho mejor.

Se sabe que el principal factor de riesgo en la ruptura de una familia ensamblada son los hijos que cada uno trae. Por eso, hay muchas parejas que prefieren no complicarse y vivir cada uno en su casa. Lo cierto es que antes era imposible y ahora se ve como una salida inteligente. A mi entender no se trata de falta de compromiso sino al revés, es una manera de cuidar la pareja. Se dan relaciones de un compañerismo que permite espacios propios. Se comparten fines de semana y vacaciones, pero el día a día es cada uno en su casa.

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Los deseos personales, la independencia, la sensación de libertad y las comodidades que traería contar con un espacio propio serían algunos de los aspectos más valorados por quienes eligen este modelo de relación. Como también la idea de elegir los momentos de encuentro con la pareja.

Entre los beneficios de vivir separados las parejas suelen destacar el tener más temas de conversación y contar con más tiempo para hacer actividades que al otro no le gustan, como mirar determinado programa de televisión.

"Vivir separados es la fórmula de nuestro éxito. Pensamos que la convivencia va desgastando la pareja
. Elegimos los momentos en que queremos estar juntos y podemos prepararlos de manera especial", dice Mariana, de 45 años, que hace cinco años está en pareja con Rodrigo, de 46 años. "De hecho, para nosotros dormir juntos tiene un valor especial porque sabemos que los días en que lo hacemos son por elección y no por la rutina de compartir la casa", agrega.

Y existe otra razón que encuentra la pareja para la no convivencia: preservar las características individuales de cada uno, sin que interfieran negativamente en la relación.

Para algunos la fórmula de casas separadas se convierte en una solución que les permite continuar con la relación: una pareja de arriba de 50 -no quisieron revelar la identidad- después de décadas de matrimonio decidieron separarse porque en los últimos años mantuvieron una muy mala relación. Ahora mejoraron el trato: hablan a diario y los fines de semana duermen juntos; de lunes a viernes, cada uno en su casa.

Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica.
TE: (54-11)4831-2910
E-mail: dresni@gmail.com
Página Web: www.e-sexualidad.com