El republicano lanzó un último agravio a Hillary Clinton sentenciando que su país era "hazmerreír" global debido al escándalo del correo electrónico.

Donald Trump se lanzó este lunes, en el último día de la campaña presidencial más salvaje de la que se tenga recuerdo, desesperado por persuadir a los estadounidenses que estarán mejor con un "outsider" que con una favorita del establishment como Hillary Clinton.

"¿Quién hubiera creído esto?", preguntó Trump delante de los 4.000 adeptos que se acercaron a verlo en Sarasota, Florida, en referencia a su odisea de 18 meses en busca de la Casa Blanca. "Sí que ha sido una campaña", agregó.

Donald Trump y Mike Pence
Donald Trump en uno de los actos con los que cerró su maratónica y agresiva campaña
Donald Trump en uno de los actos con los que cerró su maratónica y agresiva campaña

"Estamos liderando en Carolina del Norte. Estamos muy, muy bien en Pensilvania", insistió, aumentando su hipérbole a medida que el reloj llega al martes.

"Mis resultados en las encuestas están por el techo", agregó.

Embed

Trump recorrió el sábado unos 7.240 km a bordo de su Boeing 757, y otros 4.800 el domingo, cuando se burló de los periodistas cansados que viajaban con él.

"Miren: las mujeres se van a revelar a lo grande", dijo en Sarasota.

Con las excentricidades exhibidas en las últimas horas de la campaña, el candidato llamó a una persona de la multitud que llevaba una máscara con su rostro. "Bella cabellera", dijo Trump mientras sostenía la máscara.

Embed

Trump renovó su proclamación de que "el sistema está totalmente manipulado" y que Estados Unidos era un "hazmerreír" global debido al escándalo del correo electrónico.

"Corresponde al pueblo estadounidense hacer mañana justicia en las urnas", dijo.