Mauro Szeta
Mauro Szeta
Una mujer habría contratado a un sicario y usado a una amiga como carnada para matar a su ex esposo porque no podía pagarle la manutención de los hijos porque se encontraba sin trabajo.
Eran las 5 de la mañana del 13 de agosto cuando sonó el timbre de una casa de la calle Brandsen al 500 en La Boca. Del otro lado de la puerta estaba Miguel Gómez. Abrió. No vio a nadie y volvió a meterse en su habitación.

A los minutos, se despidió con un beso de su madre. Sobre el episodio del timbre ambos concluyeron: “deben ser unos pibes haciendo una joda”.

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Marchó por su marido asesinado, era la instigadora del crimen
Miguel salió de la casa. Apenas puso los pies en la vereda, lo ejecutaron de un tiro y huyeron sin robarle nada. Su bolso quedó tirado en el piso. Cuando lo mataron, Miguel iba al trabajo.

Gómez se desplomó en el cuartel de bomberos de La Boca lindero a su casa. Desde ese día, el asesinato se convirtió en un enigma que parecía imposible develar.

La División Homicidios de la Federal, la fiscal Susana Callejas y el juez Manuel de Campos empezaron a investigar posibles móviles y autores.

Entonces surgió un dato clave: la ex mujer del acusado, Karen Agostena le reclamaba una cuota alimentaria de 3000 pesos para los dos hijos. Miguel alegaba una y otra vez que no podía pagar porque estaba sin trabajo.

Esa pista sumó un dato decisivo. Al minuto del homicidio, una persona hizo una breve llamada que recibió la ex de Gómez en su celular.

De ese llamado se identificó a la persona que habló segundos con Karen.

La investigación empezaba a sumar datos. Repasemos: había un conflicto por dinero entre Gómez y su ex. Y al minuto del asesinato, la ex recibía un llamado corto del celular de un hombre activado en la celda de telefonía de la zona donde se cometió el homicidio.

Pero había más. Se pudo establecer que horas antes de ser ejecutado, Gómez daba detalles de todos sus movimientos a una mujer a la que había conocido en Facebook.

La mayor parte de los diálogos estaban enfocados en la necesidad que tenía esa mujer de conocer todos los movimientos de Gómez.

La investigación determinó que esa mujer que aparecía en Facebook había montado un perfil falso. Su objetivo era hacer inteligencia criminal sobre los movimientos de la víctima. La sorpresa fue mayor cuando se supo que la verdadera dueña de ese perfil de Facebook era Johana Karina Cortez, la mejor amiga de la ex de Gómez.

Con estos indicios, la acusación se plasmó así: despechada porque su ex no le pasaba la cuota alimentaria de los chicos, su ex contrató un sicario para que lo mate. Y además usó a su amiga como anzuelo para hacer caer a su ex marido. El plan terminó en asesinato.

Tras las detenciones, la madre de la víctima repasó datos que ahora cobran fuerza de cinismo. La ex fue al velorio de Miguel por unas dos horas y participó con su amiga de una marcha en reclamo de justicia.

Si se confirma la acusación el escenario es tremendo. Una mujer capaz de todo: de contratar un sicario, de usar a una amiga como carnada y de simular dolor en una marcha de justicia en reclamo por el crimen de su ex esposo que ella misma encargó. Increíble, pero real.