Los tan criticados promedios que determinan los descensos en el fútbol argentino actual son protagonistas en este caso de una situación contradictoria en una de las categorías más apasionantes del país: la Primera B Nacional.
Y es que, transcurridas 12 fechas en la Segunda División, Independiente Rivadavia de Mendoza lidera en soledad las posiciones con una brillante campaña de 5 triunfos, 5 empates y apenas 2 derrotas. Sin embargo, en la otra tabla, la más temida, las cosas no son tan promisorias.

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El equipo mendocino comenzó este torneo muy apremiado con los promedios y, pese a este soberbio arranque, se mantiene en zona de descenso, ocupando una de las cuatro plazas que bajarían de categoría hacia el Torneo Federal A o la Primera B Metropolitana, según corresponda.

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De esta forma, si el torneo terminara hoy, el conjunto dirigido por Martín Astudillo estaría ascendiendo a la Primera División y, a la vez, perdiendo la categoría hacia el Federal A. Creer o reventar.

Obviamente, de mantenerse esta situación hasta el final del certamen (para el que faltan nada menos que 33 fechas), el reglamento de la Asociación del Fútbol Argentino marca que primaría la posición en la tabla de promedios, por lo que Independiente Rivadavia descendería pese a haberse ganado el derecho a ascender en el certamen.

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Claro que esto se mantendría si Independiente Rivadavia es segundo (plaza que también catapulta hacia Primera División), tal como le sucedió a Argentino de Rosario en 1989, que pese a quedar en la segunda colocación, terminó descendiendo a la Primera C.