En lo que parece ser un nuevo hecho de violencia en el fútbol, Balearon la camioneta en la que viajaba el vicepresidente segundo de Newell's Old Boys, Cristian D'Amico, y su hijo de 10 años, pero ambos resultaron ilesos.
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D'Amico había ido a buscar en su Chevrolet S10 blanca al niño a la salida de la escuela de fútbol infantil de los ñulistas, denominada Malvinas Argentinas, cuando fue interceptado en la conjunción de la avenida Pellegrini y Felipe Moré por tres ocupantes de un Renault Clio gris, quienes los persiguieron varias cuadras, hasta Valparaíso y Montevideo, y dispararon contra el vehículo.

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Se estima que hubo una veintena de disparos. Algunos de los proyectiles dieron en la luneta trasera y uno en la puerta del conductor, pero tanto D'Amico como su hijo no sufrieron heridas. Interviene en la causa la fiscal Donato y también concurrió la Policía de Investigación de la provincia.

Damico y Bermudez de Newells
Cristian D'amico (izquierda) con Eduardo Bermúdez, el presidente de Newell's Old Boys
Cristian D'amico (izquierda) con Eduardo Bermúdez, el presidente de Newell's Old Boys

En el mes de julio último, un mes después de que asumiera la actual comisión directiva en la entidad del Parque de la Independencia, D'Amico había resaltado que de ninguna manera iban a negociar con la barra brava y todo parece indicar que lo sucedido es otra participación intimidatoria de los violentos.

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La barra de Newell's el 5 de agosto y el 4 de setiembre ya había atacado y baleado la casa del secretario de la institución, Claudio Martínez, quien como consecuencia de lo ocurrido sigue de licencia.

Como parte de la feroz interna, recientemente hubo dos barras asesinados.

El 7 de junio mataron a Matías Franchetti, quien tenía 23 años, en una de las puertas del club y el 28 de ese mes, a Maximiliano La Rocca, de 25, en la zona oeste de la ciudad de Rosario, en momentos en que se había bajado del automóvil para hacer una compra en una farmacia. Para la investigación fue determinante la autopsia de los médicos forenses que detectaron en el cuerpo de la víctima lesiones compatibles con una paliza y no con una caída accidental a la pileta.