Jay Watson, de cuatro años, estaba jugando en la plaza y se abrió la cabeza. Por ese motivo la familia lo llevó al hospital. Los médicos le pegaron la herida y mientras lo sostenían quieto para que no se moviera, el pegamento cayó por el rostro del nene por error pegándole el ojo.

Cuando sucedió trataron las enfermeras del hospital de Worcester, en Inglaterra, trataron de despegárselo a la fuerza y con solución salina, pero el nene gritaba de dolor.

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<div>Jay Watson estuvo cinco días con un ojo pegado</div>
Jay Watson estuvo cinco días con un ojo pegado
Por ese motivo lo dejaron así para que el pegamento aflojara un poco y le dijeron a la familia que se despegaría en pocas horas. Sea como sea, tardó cinco días en despegarse.

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"Esa noche no durmió un segundo y estaba agonizando", dijo Jayne, la abuela, de 59 años.