Rolando Martiñá es psicopedagogo y a través de su libro "Cuentos de todos los amores" (Del nuevo extremo) nos guía a través de todas las formas del amor, la manera en la que lo enfrentamos, los conflictos que nos produce y deja en claro que el amor es el motor universal para cada cosa que hacemos.
El libro describe muchos tipos de vínculos pero todos giran alrededor del amor, ¿por qué cree que es así?

Somos seres de relación. Nacemos de una, nos humanizamos a través de una red de ellas y nos enfermamos, nos deprimimos e incluso morimos si carecemos de al menos, alguna significativa. Y el amor – en todas sus formas – es un tipo especial de relación. Porque responde a un deseo universal: el deseo de ser amado. De ser tenido en cuenta, de importarle a otro, de ser reconocido como diferente a cualquier otro. Como le dice El Principito al zorro:" hemos creado un vínculo, a partir de ahora, tu no serás más para mí un zorro como tantos ni yo será para ti un niño como tantos..."Cuando nacemos, el amor y el cuidado nos liberan del miedo a lo desconocido y nos consuelan. Y luego a lo largo de la vida, el amor sigue cumpliendo ese papel. Aunque también como sentimiento humano, y por tanto imperfecto, vaya a menudo acompañado por otros sentimientos: celos, envidia, rivalidad, miedo a la pérdida, etc. Pero aunque no podamos evitar sentir esas cosas, lo que buscamos y necesitamos es el amor.

Desde su experiencia de psicólogo, ¿cuál es el principal conflicto vincular (padres e hijos/ amigos/ parejas) que la gente acusa tener?

Habría que agregar el conflicto entre hermanos, bastante negado en general. Pero diría que en el consultorio lo que predomina como tema son los problemas de pareja, es decir del "amor erótico". Quizá porque sea ahí donde las contradicciones y ambivalencias se manifiesten en su esplendor. La pareja humana es compleja y para que sea viable hay que poder articular tantos factores que a veces a las personas les resulta imposible. Hay que combinar, como mínimo, "química"(o sea atracción irracional, sensual, sexual); "afinidad" (o sea valores, preferencias, creencias,) y "proyecto"( o sea, idea de permanencia en el tiempo y construcción de un "nosotros" duradero). Y a menudo, satisfacer uno de los factores pone en crisis a otro/s. Así y todo, y aún luchando muchas veces con arduos factores ambientales, la gente no deja de enamorarse y de procrear.

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Rolando Martiñá presenta "Cuentos de todos los amores"
¿Por qué cree que siempre se habla del amor de una manera naif?

Como se desprende de lo anterior, el amor no es una experiencia "naif". Pero es cierto que suele aparecer así. Quizá esté relacionado con el afán infantil, propio del pensamiento mágico, de que haya algo que sea la panacea de todos los males y el consuelo de todos los dolores, como de alguna manera lo fue la madre para el bebé.

¿Cree que esta sociedad está carente de este tipo de reflexión sobre la construcción de los vínculos?

Algo de eso hay. Respecto de los vínculos, y del amor en particular, suele ponerse el acento casi exclusivamente en lo emocional (a veces en tono "naif") y se olvida que la experiencia amorosa de cualquier clase es una experiencia del ser humano en su totalidad, incluido el pensamiento reflexivo para la comprensión y la toma de decisiones. Una de las características del libro es, justamente, que me propuse hacer hablar al escritor (a través de las ficciones) y al psicólogo (a través de la reflexión). De todos modos, también hay que decir, que no hay experiencia amorosa (y humana) que no contenga, quizá inevitablemente, su cuota de fantasía y de ficción. Porque eso también forma parte de la mencionada "totalidad" de la experiencia. Y porque – como decía el poeta T.S Eliot – "la especie humana no tolera demasiada "realidad".

¿Cómo se relaciona el "amor" con temas como el bullyng?

Otra de las fuerzas poderosas que mueven a las personas es el afán de poder. Pero esa palabra tiene al menos dos significados diferentes: potencia y dominio. Todo hace pensar que las personas que han sido amadas y aprendieron a amar, utilizan más el primer significado, y ponen su energía al servicio de desarrollar sus "potencialidades"; en cambio las que no tuvieron esa suerte, desarrollan la idea de dominio, de "poder sobre los otros", movidos a veces por profundos resentimientos. El "bullying", como otras conductas abusivas, podría responder a ese esquema. Seguramente, la puesta en palabras y la apertura sobre los temas vinculares - siempre que sea sincero y no mera transmisión de sermones o frases de calendario - puede ayudar bastante. Yo he trabajado mucho en educación y creo que, en general, los docentes no están suficientemente preparados para afrontar ese reto que a menudo los desconcierta y supera. Y eso quizá pueda extenderse a los adultos en general, incluidos los padres y madres de familia.

A un mes de las fiestas, ¿Cuál es el conflicto vincular por excelencia? ¿Qué hacemos para "pasar las fiestas en paz" con nuestros vinculos cercanos?

Las "fiestas", como muchos otros eventos humanos (bodas, funerales, cumpleaños, aniversarios, etc), son rituales comunitarios de raíz ancestral. Se trata de compartir con los otros, al menos con aquellos de los otros que forman "nuestro mundo", ciertos acontecimientos que conllevan una carga simbólica y emotiva especial. Pero, la vida es paradójica, y como decía F. Savater, "los problemas éticos de Robinson Crusoe empezaron cuando vio las huellas de Viernes sobre la arena. Mientras estuvo solo tuvo otro tipo de problemas, pero no los derivados de la convivencia humana". Esa condición paradójica hace que, así como en los velorios alguna gente hace chistes, a veces en las comidas de Nochebuena o de Año Nuevo, salen a relucir viejos o nuevos conflictos disimulados durante la vida corriente. No siempre uno puede reunirse exclusivamente con las personas que le agradan, y es bueno dar eso por sentado para no amargarse en demasía. Pero también es cierto que, pasado cierto límite de conflictividad latente, es bueno estar dispuesto a "elegir" con quién estar y con quién no. Ni el amor, ni la camaradería, ni la solidaridad se pueden establecer por decreto o por calendario. Y tampoco "la paz". Siempre tan anunciada como deseable y siempre tan ausente entre los hombres. Por otra parte, lo que justifica un ritual, - o cualquier compañía de otros – es que sea mejor que estar solo. Y eso sólo puede evaluarlo cada uno, en función de su idea de BIENESTAR. Que no es lo mismo que FELICIDAD pero forma parte de ella.