Según analistas, no hay evidencia de que el voto cubanoamericano fuera determinante en Florida, aunque la demócrata Hillary Clinton hubiera logrado una ventaja importante dentro de esa comunidad, tampoco habría logrado imponerse en este estado del sureste de Estados Unidos.

Fue el voto blanco, no el cubanoamericano, el que dio la victoria a Donald Trump en Florida, un estado clave en el resultado de las elecciones estadounidenses, consideraron especialistas en el tema.

Así como en el resto del país, "el voto blanco no hispano fue el que le dio a Donald Trump la victoria", escribieron en su blog los analistas Giancarlo Sopo, fundador de CubaOne, y Guillermo Grenier, sociólogo de la Florida International University.

"No hay evidencia de que el voto cubanoamericano fuera determinante en Florida", estimaron.

Los analistas añadieron que, aunque la demócrata Hillary Clinton hubiera logrado una ventaja importante dentro de esa comunidad, tampoco habría logrado imponerse en este estado del sureste de Estados Unidos.

No existen evidencias de que "la política (de apertura hacia Cuba) del presidente Barack Obama haya perjudicado a Clinton", señalaron Sopo y Grenier.

"Clinton habría perdido Florida incluso si hubiera ganado el voto cubanoamericano con 10 puntos de ventaja", dijeron.

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Este análisis contradice la percepción general de que el voto cubano de Florida, un estado clave en las elecciones presidenciales, le dio al magnate inmobiliario el impulso que necesitaba para llegar a la Casa Blanca.

Para sostener esta teoría, los autores proponen una mirada distinta a las encuestas ya existentes.

Cincuenta por ciento de los cubanoamericanos en todo el país votaron por Clinton, según Latino Decisions, "y ésta es la participación más alta que un candidato presidencial demócrata haya registrado jamás" en este electorado, dicen los autores.

Ciertamente, en Florida 52% de los cubanoamericanos votaron por Trump, pero en las áreas más urbanizadas del estado Clinton venció al candidato republicano y superó incluso el voto que consiguió Obama en 2012.

Por ejemplo, en el populoso condado de Miami-Dade, donde uno de cada tres habitantes es de origen cubano, Clinton ganó con casi 30 puntos de ventaja: 63,7% sobre 34,1% para Trump, según cifras del órgano electoral del condado. Esto son unos 81,000 votos más que los obtenidos por los demócratas en 2012.

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Tomando en cuenta además que los cubanoamericanos representaron cerca del 6% del electorado, "queda por tanto claro que estos votantes no fueron un factor decisivo en la victoria del presidente electo Trump".

En cambio, al igual que en el resto del país, fue el voto blanco el que catapultó a Trump a la Casa Blanca.

"Sesenta y cuatro por ciento de los blancos no hispanos apoyaron a Trump, contra 32% que votaron por Clinton" en Florida, dijeron Sopo y Grenier. "En 2012, el presidente Obama y Mitt Romney recibieron 61% y 37%, respectivamente" en el mismo electorado.

Este estudio es uno de los tantos esfuerzos por comprender qué sucedió la noche del martes 8 de noviembre, cuando los resultados sorprendieron a una nación que daba por ciertos los vaticinios -luego erróneos- de encuestadores y analistas.