Ni el teléfono de Apple ni otros dispositivos móviles serán fáciles de hacer debido a que no existe la mano de obra cualificada ni los suministros necesarios, según reportó el Wall Street Journal.

Los deseos de Donald Trump de hacer que las empresas estadounidenses vuelvan a fabricar sus dispositivos en EE.UU. podrían no hacerse realidad, o al menos tendrán un complejo camino hasta que puedan lograrlo. Un reporte de The Wall Street Journal asegura que el presidente electo tendrá que enfrentarse a dos problemas fundamentales que no se pueden resolver con solo dinero

Según la fuente, los obstáculos con los que se encontrará Trump serán la sofisticada cadena de suministros de China y su mano de obra cualificada, dos detalles que aunque podrían resolverse, requerirían un cambio de concepción de las empresas y sus negocios, y un desarrollo profesional para los trabajadores de EE.UU. que en la actualidad no existe.

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El Journal cita a John Dulchinos, vicepresidente de fabricación de Jabil Circuit Inc., una empresa que tiene negocios con Apple y otras grandes fabricantes de EE.UU. El portavoz de la empresa explicó a la fuente que cuando requirió acelerar la producción de sus componentes electrónicos hace unos años, contratar empresas en China le ayudó mucho, puesto que en menos de seis semanas tenía 35,000 trabajadores listos para cumplir con sus objetivos. Eso en EE.UU. habría sido impensable al día de hoy.

"En ningún otro país se puede ampliar tan rápidamente", dijo Dulchinos al WSJ. "Usted tiene la capacidad de moverse rápidamente; hay una cadena de suministro de electrónica muy fuerte en Asia centrada en China".

El Instituto de Política Económica de EE.UU. citado por la fuente asegura que entre 1997 y 2013 el país perdió 5.4 millones de trabajos del área de manufactura de productos, al tiempo que vivió el cierre de unas 82,000 fábricas.

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Durante toda la campaña Trump dijo que lograría que Apple hiciera sus productos de nuevo en EE.UU. Entre sus amenazas el presidente electo llegó a decir que impondría un arancel del 45 por ciento a las importaciones chinas en el país. Desde luego esto perjudicaría a Apple y a empresas como Dell o HP.

Mientras que el Journal cree que colocar un arancel a China haría que otros países como Vietnam fuesen las nuevas fábricas del mundo, lo cierto es que no hay que olvidar algunos reportes que indican que Apple está negociando con India para montar allí una nueva fábrica.

Además, Apple emitióun comunicado citado por la fuente, en el que se defiende poco y solo recuerda lo que hasta ahora ha conseguido en el país: 2 millones de empleos en EE.UU., al tiempo que invierte en la creación de nuevos empleos y en innovación para América.

Esta misma semana el gobierno chino dijo que el iPhone sufriría las consecuencias de una posible tasa para los productos fabricados en China, así como el resto de empresas de EE.UU., que podrían ver afectados sus contratos en ese país.