Andy Woodward esperó casi 30 años para contar su dramática historia. Barry Bennel, DT de divisiones juveniles, se aprovechó de él y de "cientos" de chicos más. Tiempo después, el pedófilo admitió al menos 24 cargos.

Andy Woodward soñaba con ser futbolista. Se acostaba en la cama y se imaginaba luchando dentro del campo de juego junto a las estrellas del momento de la Premier League como Alan Shearer o Teddy Sheringham. Sin embargo, su carrera fue marcada por el horror: fue abusado por un técnico de divisiones menores, que tiempo después admitió al menos 24 cargos.

Con 43 años, el inglés debió esperar casi 30 años para relatar su historia. Asegura que fueron cientos los chicos que fueron abusados por Barry Bennell, quien en 1998 recibió una sentencia de nueve años de cárcel tras admitir 23 abusos de niños de entre nueve y 15 años.

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Woodward y Bennell se cruzaron por primera vez, cuando el entrenador, que estaba allí como un cazatalentos, realizó una prueba en Stockport Boys y lo invitó a participar de la escuela de formación del Manchester City, para la que trabajaba. "Yo sólo quería ser futbolista", contó el ex defensor, al recordar su decisión de vivir en su casa, por recomendación del pedófilo, ya que estaba cerca del club Crewe Alexandra para el que finalmente jugaría.

"Él tenía completo poder sobre mí en esa etapa. Era como un doble golpe y él trataría de abusar de mí a veces incluso con mi hermana en la misma casa. Más tarde, cuando su relación se hizo pública, vendría a la cena del domingo todos los fines de semana, sentado con mi madre y mi papá y mi familia, riendo y bromeando. Estaba tan asustado de él que tuve que sufrir en silencio", lamentó.

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El espanto continuó porque Bennell finalmente se casó con la hermana de Andy Woodward cuando la joven tenía 18 años. "Tuve que asistir a esa boda cuando en realidad yo quería desgarrar su garganta", dijo.

Woodward sólo pudo comenzar a hablar de su padecimiento en 1995 acaso por el valor que le dieron otros jóvenes que habían comenzado a ponerle palabras al horror y a denunciar ante las autoridades a Bennell. Pero continuó jugando y en 1999 llegó al Sheffield United. Woodward tenía 24 años cuando Bennell fue a la cárcel, un año antes, lo que le había traído cierta calma: "Durante las dos temporadas siguientes jugué un poco del mejor fútbol de mi carrera. Tal vez sentí que lo había conseguido y que podría finalmente seguir con mi vida".

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A los 29 años, ya no soportó los efectos secundarios de lo vivido y abandonó la profesión. "Sólo ahora, a la edad de 43 años, siento que realmente puedo vivir sin ese secreto y esa carga enorme y horrible. Quiero sacarlo y dar a otras personas la oportunidad de hacer lo mismo. Yo sobreviví. Perdí mi carrera, que fue una gran cosa para mí, pero todavía estoy aquí", destacó en la nota que dio al diario The Guardian.

En mayo de 2015, Bennell recibió otra condena a prisión al constatarse otro abuso, ahora de un niño de 12 años. Al respecto, a Woodward le preguntaron si podía vivir en paz: "Nunca podré vivir en paz. Para mí él ha matado, matar es lo que nos ha hecho debido a que nuestra vida nunca será igual".