Un joven parisino estacionó su Porsche, valuado en 150.000 euros, y se fue a bailar. Cuando volvió, vio que su auto ya no estaba igual: el capot había sido detonado por la Policía.


Hace una semana, Olivier, de 25 años, salió con intención de irse a bailar a un boliche y se frustró al toparse con que no podía encontrar un lugar para estacionar. Entonces, decidió dejar su auto, un Porsche 911 Carrera S, con las luces encendidas en una parada de taxis, según indicó "The Telegraph".

Embed
Más tarde, el joven decidió que había bebido demasiado como para conducir y se fue a casa en taxi. A la mañana siguiente, la Policía, que está alerta por posibles coches bomba tras los ataques terroristas en Francia en el último año, se topó con el Porsche y, tras considerarlo sospechoso, llamó a los expertos en explosivos.

Los especialistas decidieron asegurarse de que el vehículo no contenía explosivos y colocaron una pequeña carga en el capot del auto y lo volaron. Olivier llegó a buscar su auto un poco más tarde.

Embed
"La Policía se contactó con la empresa a la que le compré el coche, entonces me llamó y me explicó la situación. Me disculpé y dije que estaría allí de inmediato. Pero al parecer no lo tuvieron en cuenta, porque cuando llegué habían volado ya el capot", dijo Olivier. El joven afirmó que está considerando hacerle una demanda a la Policía.