El gobierno nacional frenó su idea de revisar los convenios de trabajo, tal como lo había advertido esta semana el presidente Mauricio Macri.
El gobierno nacional congeló la revisión de los convenios colectivos de trabajo anunciada por Mauricio Macri, la cual generó fuertes críticas de los sindicatos. La advertencia, que encendió todas las alarmas en la CGT, fue minimizada por miembros del equipo económico que, en cambio, ratificaron que el mandatario apuesta a mantener intacto su vínculo con el sindicalismo peronista.

En tanto, el ministerio de Trabajo sí avanzará sobre el análisis de convenios puntuales, como los del sector energético y el de la construcción, en el ámbito abierto de la Mesa de Diálogo por la Producción y el Trabajo.

Esta semana, Macri sorprendió a la dirigencia tradicional al referirse en dos ocasiones a la necesidad de una actualización global de los convenios colectivos, la herramienta base para la negociación de cada año de los sindicatos y las cámaras empresariales, sobre la base de que buena parte de ellos rige desde mediados de la década del 70 sin demasiadas alteraciones. En declaraciones públicas reforzaron ese concepto el vicejefe de Gabinete Mario Quintana y el ministro de Trabajo, Jorge Triaca.

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A los sindicalistas molestó tanto ese planteo del mandatario como su reclamo por una renovación de las cúpulas dirigenciales. Sin embargo, fue en la primera demanda en donde vieron una amenaza más concreta que evocó otras como la frustrada ley Mucci, durante el Gobierno de Raúl Alfonsín, o la reforma laboral de la Alianza, en 2000. En todos los casos, en contextos económicos recesivos, los proyectos apuntaban a dar de baja la vigencia de los convenios y reemplazarlos por otros con una significativa reducción de derechos adquiridos.

Según publica Ámbito Financiero, en el Ejecutivo salieron este jueves a despejar ese temor. Explicaron que no hay una iniciativa firme para renegociar los convenios sino que se trató, para Macri, de una respuesta política a la marcha que la CGT llevó a cabo la semana pasada al Congreso junto con organizaciones sociales. Los funcionarios consultados admitieron que, más allá de aquella movilización -que la central obrera encaró a media máquina para no tensar más el vínculo con el Gobierno- a Macri y su equipo les preocupa la alianza entre los sindicatos peronistas y los grupos piqueteros.