La estructura tenía una altura máxima de 51,20 metros y el niño se rompió el cuello en una de las curvas del trayecto. La atracción estaba publicitada como segura y confiable.
La montaña rusa acuática más alta del mundo, ubicada en un parque temático de Kansas, en los Estados Unidos, cerró para siempre el jueves pasado tras la muerte de un chico de 10 años.

La víctima fue identificada como Caleb Thomas Schwab, quien sufrió una lesión en el cuello en una de las curvas de la enorme estructura metálica conocida como "Verrückt", en el parque Schlitterbahn de la Ciudad de Kansas.

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El niño sufrió una lesión en el cuello
Caleb había subido con sus padres a uno de los botes que se deslizaban a unos 96 Km/H por un trayecto de 51,20 metros de altura. Su muerte dio lugar a una investigación policial que terminó esta semana, de acuerdo a las autoridades del parte acuático.

"Tras obtener el permiso de la Justicia, Verrückt será desmantelada, cerrada de manera permanente y con el tobogán separado de la torre", anunciaron desde el parque temático.

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En teoría, la relación equilibrada entre la fricción, la fuerza de gravedad y la inclinación de la caída debían convertir la atracción en algo seguro, pero algo falló.

"Si se vuelve muy empinada muy rápido, entonces una persona u objeto no podría permanecer en el tobogán, sino que saldría volando", explicó Gene Van Buren, un físico del Laboratorio Nacional de Brookhaven de Nueva York en julio de 2014, cuando abrió la montaña rusa acuática.