Tras ser expulsado por golpear a Teo Gutiérrez, el mediocampista ofensivo de Boca fue agredido, junto a un primo, en la zona de Villa Corina, al sur del Conurbano.
El mediocampista ofensivo de Boca Juniors, Ricardo Centurión, fue protagonista involuntario de un nuevo episodio de violencia, siendo agredido en las últimas horas uno de sus primos que se encontraba con él por un presunto barra brava de Racing, tras un altercado verbal.

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El jugador fue agredido, junto a un primo, en la zona de Villa Corina, en la tarde del viernes.

Al parecer, el futbolista que también pasó por el San Pablo de Brasil tuvo que mediar para separar, cuando su propio primo y un barra racinguista, llamado Leonardo Paredes, se trenzaron a los golpes en una discusión. Según los testimonios de las fuentes consultadas, el mediocampista buscó poner paños fríos a la disputa, cuando vio "que al primo le pegaban otros barras".

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Por tal motivo, una versión indica que el jugador fue derivado a la Primera de Sarandí, donde se le tomó declaración indagatoria tanto a él como a su familiar cercano. Luego de ello, Centurión quedó en libertad.

De hecho, el jugador se presentó este sábado al entrenamiento matutino del plantel de Boca en Casa Amarilla, participando del equipo de los suplentes, de cara al compromiso de mañana ante San Lorenzo.

Paredes había sido identificado como uno de los componentes de la facción Villa Corina de la barra brava de la Academia, que participó de la reyerta en la previa al partido con Patronato de Paraná, en octubre pasado. Por ese motivo, el citado barra estuvo detenido.

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La Agencia de Prevención de Violencia en el Deporte (APREVIDE) intervendrá en el asunto y su titular Juan Manuel Lugones indicó que "esto es una muestra más de que lo es la puerta giratoria de los barras en la Justicia".

"Este barra (Paredes) estuvo detenido después de los allanamientos que se hicieron la semana siguiente a los incidentes posteriores a Patronato y luego fue liberado", sostuvo. "Nosotros y los buenos policías hacemos el esfuerzo de meterlos presos. Y cuando lo están los largan y vuelven a cometer este tipo de actos propio de los barras", completó Lugones.