Como todos los años desde hace nueve, este domingo se realiza la "Zombie Walk", donde fans caracterizados marcharán por Buenos Aires, con fines solidarios.

"Una vez al año nos caracterizamos como lo que somos, zombis que tenemos la conciencia perdida", dijo a télam Ger Berstein, creador y organizador de la Zombie Walk Argentina, que tendrá hoy su 9° edición con una caminata que comienza en la Plaza San Martín y una boda masiva en el Parque Thays.

La caminata zombi, que se hace cada año en Buenos Aires desde 2008, busca dar un mensaje: "Todos somos zombis. Si sos humano, sos zombi", continuó Berstein, "Para evolucionar tenemos que ser conscientes de lo que somos, del mismo modo que para resolver un problema tenemos que detectarlo: en la búsqueda de la conciencia universal, la evolución comienza individualmente".

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La convocatoria escaló de sesenta personas en la primera edición a unas 70 mil en el último encuentro, en 2015. La Zombie Walk Argentina "es pionera a nivel mundial" en darle un significado a la caminata: reunirse para encontrar la conciencia perdida y convertirlo en un evento solidario", ya que reúnen donaciones para instituciones de bien público. Este año, los participantes llevarán alimentos para el comedor Los Piletones.

"Las películas retratan al zombi como un enemigo, y esa es una muy buena manera de hacernos tener miedo de nosotros mismos", reflexionó Berstein.

Psicología del zombie

Según la psicóloga Any Krieger, el zombi es una creación cultural que puede pensarse como una representación del sujeto "aplastado o alienado" por el híperconsumismo propio del capitalismo tardío o salvaje. "Las personas quedamos atrapadas y terminamos siendo objetos consumidos. Esto nos transforma en 'sujetos zombis'; alguien que tiene su deseo mortificado, alienado al discurso imperante, sin un deseo propio", continuó.

Sin embargo, la especialista observó que esta manifestación, que puede aparecer como una "crítica al sistema, al consumismo, también fomenta un merchandasing y hay un negocio detrás. Lo que aparece como una ruptura termina siendo fagocitado por el mismo sistema".

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Krieger se refirió al significado de utilizar "esas vestimentas con sangre chorreando", que desde el psicoanálisis pueden ser vistas como una manera de "tramitar" el horror a la muerte que, según Freud, todos tenemos. Y en ese sentido lo comparó con lo que hacen los chicos cuando "se disfrazan del personaje al que le temen, en una manera simbólica de tramitar un miedo, de poner en acto una fantasía".

Uno de los jóvenes consultados por Télam acerca de los motivos para participar, respondió que la caminata zombi "es una unión de muchas personas que tienen cosas en común: como los cumbieros cuando van a bailar, acá hay gente dark, metaleros y emos. Yo elijo esto porque no me llevo con los boliches y no me gusta la cumbia ni el reggaeton". Otra de las caminantes zombis, Tatiana, de 15 años, dijo que se suma "para salir de la rutina".

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Respecto a esa sensación de encuentro y puesta en común, Krieger opinó que "en estas reuniones hay un intento de lazo, pero es un lazo mentiroso, que tiene que ver con el goce autista de la época; van en grupo pero cada uno con su gadget, su celular, termina siendo un simulacro de un lazo social". Sin embargo, Berstein afirmó que "este año hacemos hincapié en el amor", y anticipó que habrá una boda zombi masiva en la que "más de 300 personas tomarán sus votos matrimoniales" en un acto simbólico, "que es quizás el más importante" de la convocatoria.

"La Zombie Walk es diversión, esparcimiento y arte y muchos de los participantes preparan su caracterización durante meses", reivindicó.

La caminata comenzará al mediodía en la plaza San Martín y llegará hasta el parque Thays en Recoleta, donde realizarán un picnic y otras actividades que culminarán a las 17.30 con la boda Zombie.