Durante el Salón del Automóvil de San Pablo, el CEO de las marcas de Peugeot, Citroën y DS, Luis Basavilbaso, habló sobre el contexto de la región. Analizó la crisis de Brasil y la falta de competitividad argentina.



Periodista: ¿Qué proyecciones tienen para los mercados brasileño y argentino?

Luis Basavilbaso:
Los economistas dicen que viene una recuperación lenta en Brasil. La crisis política llega a su fin, pero todos coinciden que el mercado se irá recuperando de a poco, de forma muy tibia. Nos afecta porque la industria argentina necesita vender más volumen a Brasil. En el caso argentino, tengo buenas expectativas pero hay que ser consciente que el mercado ya creció un 8%. Comenzó fuerte la recuperación. El año que viene se crecerá, pero menos. Esperamos un mercado de 700 mil coches vendidos.

P.: ¿Cómo afecta la crisis brasileña en los proyectos para la región?

L.B.: Hay que tener en cuenta que toda la industria Mercosur se dimensionó pensando que este año se venderían cuatro millones de autos en Brasil y cinco millones en 2020. Las inversiones se hicieron pensando en ese volumen, y en 2016 no alcanzará los dos millones de unidades. Está toda la industria sobredimensionada. La rentabilidad es sobre cada dólar invertido. En PSA, pese al contexto, el aporte de América Latina fue muy importante para el grupo.

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P.: En la Argentina fue un año de grandes promociones, ¿se perdió rentabilidad?

L.B.: Se habrá perdido un tercio del margen de rentabilidad
. Las restricciones a la importación, el cepo al dólar hicieron que todos se sobreprotegieran el año pasado. Ahora, el mercado está normalizado.

P.: La baja de Brasil dejó más al descubierto la falta de competitividad para exportar a otros mercados, ¿qué medidas hay que tomar en ese sentido?

L.B.: Primero, habría que desarrollar una red de proveedores intermedia que hoy en la Argentina es escasa. Lo primero es el tejido industrial, que es muy débil. El problema está más ahí que en las terminales. Si esa red no es sólida se dificulta que respondan ante un aumento de producción. También problemas logísticos y de costos.

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P.: ¿Por qué no se logra esa red de proveedores?

L.B.: Primero, hay que invertir y querer estar. Yo creo que hasta 2015 no querían estar. Era difícil convencer a inversores de que quisieran estar y formar parte de la industria argentina. No se instalaron proveedores en los últimos tres años. Muchos, en cambio, cerraron y se fueron a Brasil. Ese es un cuello de botella por el cual, incluso, empieza a ser difícil exportar a Brasil. La presión impositiva también nos hace menos competitivos.

P.: ¿La industria argentina confió demasiado en que Brasil no caería?

L.B.:
Ese fue el voto del mundo, no de la Argentina. En Argentina no hay casas matrices y no se toman decisiones completas. Todas las casas matrices vieron los cinco millones de autos en Brasil para 2020. No escuché a nadie decir que Brasil iba a caer. Era el BRIC, la nueva potencia.

P.: ¿Tienen planes de inversión y nuevos modelos para la plata de El Palomar?


L.B.:
Estamos analizando, pero no hay nada decidido. Estamos modernizando la planta para recibir inversiones en el futuro. Los ejes en América Latina son Porto Real (Brasil) y El Palomar, y así seguiría siendo. Veremos cuándo, cómo y para qué invertir.

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P.: ¿Será Argentina el productor de la pick-up de PSA anunciada en París?

L.B.: La pick-up es el proyecto que veo más lejano. Se hizo un escenario inventado de la pick-up de PSA en la Argentina de forma inmediata. Está claro que hay un polo de pick-up en el país, pero en este momento no hay nada cierto. Ni siquiera imagino qué tipo de pick-up fabricaríamos. No es el proyecto más inmediato.

P.: Peugeot cumple 60 años en el país en 2017, ¿habrá festejos especiales?


L.B.:
Sí, vamos a festejarlo, porque es un orgullo gigante. Peugeot tiene 60 años de éxito, la Argentina fue la primera fábrica fuera de Francia. El mito es que fue un pedido de Charles De Gaulle: había un importador que se estaba fundiendo, y a su vuelta de una visita a Argentina pidió que se instalara una planta.