Este jueves se confirmó que el cuerpo encontrado semanas atrás en un campo en las afueras de Córdoba era el de Mariela Bortot, una mujer de 40 años que era buscada desde hacía tres años. El testimonio de un preso permitió el hallazgo.
Juan Ramón Rodríguez, un preso de 38 años que cumple una condena por abuso sexual, citó a comienzos de noviembre a Claudio Bortot a la cárcel porque tenía algo que contarle.

Cuando el hermano de Mariela fue, el hombre le dijo que había conocido a Dios y que tenía un cargo de conciencia que no lo dejaba tranquilo y que tenía que contárselo: él sabía donde estaba enterrado el cuerpo de Mariela.

Un poco descreídos después de tantos años, los investigadores tomaron los dichos de Rodríguez y fueron al lugar señalado. A los pocos minutos de comenzar la excavación, encontraron los primeros huesos.

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Según contó Rodríguez, aquel 24 de enero de 2014 él estaba trabajando en un campo en las afueras de la localidad cordobesa de Inriville cuando vio a Mariela junto a otro hombre, a quien identificó como el policía retirado Jorge Orellano, el único imputado en la causa y que quedó más complicado con la declaración del preso.

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Ahora, el fiscal del caso, Oscar Aliaga, también imputó a Rodríguez como "testigo sospechoso" por su declaración.

Mariela Bortot, de 40 años, separada y madre de dos adolescentes, desapareció el 25 de enero de 2014 cuando salió a caminar por las calles de Inriville. Nunca más regresó. A casi tres años de su desaparición, se confirmó que son suyos los restos óseos encontrados enterrados a mediados de noviembre en un campo de la zona.