El 2016 será recordado por muchos consumidores como el año en que debieron olvidarse de algunos de sus placeres -como ir a la cancha, cenar afuera o asistir al cinea raíz de la pérdida del poder adquisitivo.
Es que los "clásicos" del disfrute argentino se encarecieron algunos incluso por encima del 40%, que es la inflación anual estimada por los economistas y las consultoras privadas, debido a que la caída del consumo minorista (de hasta casi el 10% en algunos meses) generó mayor cautela de los comerciantes a la hora de subir los precios.

Héctor Polino, presidente de Consumidores Libres, señaló a ámbito.com que "las familias redujeron un 70% sus salidas de esparcimiento" en medio de la recesión y señaló que "esta baja fue la que contuvo el incremento de precios en esta categoría".

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