Desde Amazon se negaron a entregar a la policía estadounidense las grabaciones registradas por uno de los parlantes inteligentes que fabrica, de la línea Echo, que les habían pedido en el marco de la investigación de un asesinato en el Estado de Arkansas.
La policía estatal le había ordenado a Amazon que entregara las grabaciones y otra información asociada con el parlante que le pertenece a James Andrew Bates, acusado de asesinar a un hombre (que apareció muerto en su casa) en noviembre de 2015, informó el diario inglés The Guardian.

El parlante Echo está siempre encendido ya que sus funciones se controlan a través de comandos de voz, que interpreta su asistente virtual Alexa, por lo que los investigadores del caso creen que el equipo puede aportar evidencia para resolver el caso.

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Si el usuario no menciona la palabra Alexa, el audio que se registra no se graba por más de unos pocos segundos, aunque si se la pronuncia, las grabaciones se envían a los servidores de Amazon.

La empresa tecnológica negó en dos oportunidades entregarle a la policía la información requerida, aunque sí le entregó datos vinculados a la cuenta de Bates y su historial de compras, según los registros del juicio informados por el matutino británico.