Diana Resnicoff
Diana Resnicoff
¿Qué es lo que sucede en ese breve período del año? ¿Qué diferencias se establecen con la vida sexual de los meses anteriores? ¿Coincide acaso con las variaciones climáticas?
Todos estos interrogantes son relevantes para que las parejas tomen conciencia de aquellas cosas distintas que les permiten disfrutar plenamente del encuentro amoroso o, por el contrario, de aquellas que les inhiben el placer.

Hay un hecho que todo el mundo ya conoce, y es que el estrés en la vida cotidiana limita y afecta la calidad de vida de la pareja y que, cuando éste se suspende, mejora la calidad de las relaciones.

Por ello, durante las vacaciones aumenta el interés sexual, la frecuencia y el placer. Esto es lo que les sucede a las parejas que tienen una buena relación de base que se perturba por la falta de oportunidades y por la ausencia de espacios de soledad compartida e intimidad.

Por ello es importante definir prioridades antes de elegir, lo que equivale a preguntar qué es lo que se busca: descanso, diversión, vida en familia, reencuentro de la pareja, activar una alicaída vida sexual o romance.

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Cada una de estas opciones tiene un camino singular, y en ocasiones, opuesto. Porque si lo que se busca es reencuentro, intimidad y sexo, es poco probable que se tenga éxito si las vacaciones incluyen a todo el grupo familiar.

Todos comprimidos en una pequeña casita, de paredes delgadas que dejan pasar hasta los suspiros. Toda expectativa erótica quedará librada al azar, y es poco seguro que esas vacaciones se recuerden como especialmente memorables. Tal vez resultaría mejor dividir la salida en dos tramos, el primero, aunque breve, destinado a la pareja; el segundo para la familia.

Toda pareja necesita, para realimentarse, de espacios propios. Sin nadie a su alrededor, ni hijos ni familia ni amigos ni televisor. La soledad en este caso los lleva a estar mucho más alertas de las formas en que se comunican e interactúan; también es un riesgo porque pueden darse cuenta de que se aburren mutuamente. Pero esto aunque doloroso no es necesariamente malo, porque puede activar para tomar la decisión del cambio.

Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica.
TE: (54-11)4831-2910
E-mail: dresni@gmail.com
Página Web: www.e-sexualidad.com