Si bien el fútbol suele entregar "perlitas" de todos los colores y en cada rincón del mundo, pocas veces se vio algo como lo que ocurrió durante el último clásico del fútbol hondureño entre Olimpia y Motagua.
Con el tiempo cumplido, celebraba lo que sería un agónico triunfo como visitante, ya que había anotado el 2 a 1 justo antes del tiempo reglamentario. Sin embargo, durante la adición, sucedió algo verdaderamente insólito.

El equipo local, Olimpia, estaba completamente jugado en ataque y, tras un remate desde la puerta del área, llegó al tan ansiado empate. Pero claro, simultáneamente ingresó una pelota adicional al arco del Motagua.

¿Qué sucedió? Un hincha que había invadido el campo y que no había sido divisado por el árbitro (que debió haber parado el encuentro), condujo su propia pelota hasta la meta y también quiso hacer un gol, por lo que "su" pelota terminó entrando casi en simultáneo a la disparada por el jugador de Olimpia que terminó siendo el empate definitivo.

Honduras
Insólitamente, y pese a las quejas del equipo perjudicado, el árbitro no dio marcha atrás y el clásico finalizó igualado.