En enero las importaciones de indumentaria en peso crecieron un 71% interanual. La contracara del boom importador es la crisis del sector textil local. Aquí una breve radiografía del impacto de la apertura indiscriminada en el empleo.
Un nuevo informe de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) encendió una luz de alerta a raíz de la avalancha de productos importados, especialmente de China. En el primer mes de 2017 se registraron importaciones de indumentaria por casi 34 millones de dólares, un 21,2% más que en enero de 2016. En peso las importaciones sumaron 1,6 tonelada de ropa al mercado local, lo que representa un 71% más que un año antes lo que evidencia la aceleración de la apertura de las importaciones.

Esta política, traducida para los trabajadores del sector, dejó en el 2016 despidos, cesantías y hasta nuevos convenios de trabajo. A continuación, una radiografía de las empresas locales en crisis por la avalancha importadora.

La contracara del boom importador lo constituye la industria local en la que se multiplican los despidos y las suspensiones. De hecho, desde la llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada, el sector más afectado por el brusco viraje económico fue el industrial. Y dentro del complejo industrial el textil fue uno de los más golpeados. De acuerdo con el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el año pasado se registraron 3.345 despidos y 11.725 suspensiones en la industria textil.

En el año que comienza, lejos de revertirse la tendencia todo indica que la apertura de las importaciones se profundizará. En volumen el 81% de la ropa importada llega desde China.

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