La mujer, de 96 años y que padece mal de Alzheimer, había sido denunciada por sus vecinos que se quejaban porque su gallo cantaba todos los días a las 5.30. Finalmente, la solución llegó.
Una abuela, de 96 años, fue denunciada por sus vecinos por ruidos molestos y la municipalidad de Neuquén la había intimado a que se deshiciera de su gallo que cantaba todos los días a las 5.30.

La cierto es que Coco era más que una mascota para la abuela Fidelina: la mujer padece Alzheimer y desde que tiene al animal "su estado de salud mejoró", según contó su hija.

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Sin embargo, los vecinos presentaron una denuncia a la Dirección de Zoonosis por ruidos molestos y la intimación a la mujer no tardó en llegar.

Tras conocerse el conflicto, llegó la solución: un vecino le construyó una jaula acústica para evitar que el canto de Coco moleste a los vecinos. De esta manera, la anciana podrá quedarse con el animal.

Se trata de una caja revestida con paneles acústicos que disminuyen el sonido hacia el exterior, donde se colocará al animal durante la noche y evitará que el primer canto de las 5:30 genere más molestias.

"Esperemos que sea una solución, ya que la situación ha generado complicaciones en la salud de Fidelina", contó Liliana, mientras los operarios colocaban la gran caja de acero en el patio de la casa.