Porque toda nostalgia tiene su sabor, y porque los gustos de la infancia son más difíciles de olvidar, un puñado de potes y sachets del manjar local quedó para la historia.
El dulce de leche es uno de los ingredientes típica de la gastronomía argentina, ya sea para usarlo en pastelería, postres o para comer a cucharadas (cosa que todos hacemos, para qué negarlo). Por eso, quizás, es que se recuerda con tanto cariño a las marcas que ya no están.

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Las circunstancias y los avatares de la economía, la industria láctea y tambera le jugaron en contra a muchas de las marcas que hicieron historia en el país, pero el dulce recuerdo de sus productos no se irá tan fácil del paladar local, como enumeran en el sitio Todo Dulce de Leche.