La gimnasta Olga Korbut fue una de las figuras de los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 y Montreal 1976. Sin embargo, ahora debió deshacerse de todos sus recuerdos para poder alimentarse.
Olga Korbut nunca se imaginó la actuación que tendría en los Juegos Olímpicos de Munich 1972, evento en el que hacía su presentación al mundo. En la ciudad alemana, la representante de la URSS ganó tres oros, uno de ellos por equipos con país y los otros en barra de equilibrios y suelo, y otra plata en asimétricas. Cincuenta y cinco años más tarde, la deportista tampoco imaginó lo que se venía.

Con sólo 17 años y una sonrisa perfecta, los medios del mundo se vieron cautivados por la presencia de Korbut y la pusieron en portada de revistas y diarios. La empezaron a llamar "el gorrión de Minsk" por su agilidad. Para la BBC, fue la Deportista del Año. En la Unión Soviética, aquella bielorrusa de -literalmente- metro y medio y 38 kilos de peso se convirtió en una heroína nacional.

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Durante los Juegos siguientes, en Montreal 1976, llegaría una rumana, que se convertiría en la reina de la gimnasia mundial: Nadia Comaneci. Igualmente, Korbut logró dos medallas más, un oro por equipos y una plata en equilibrios, pero se retiraría un año más tarde, con solo 22 años. Se hizo profesora y en 1991, tras la caída de la URSS, y aduciendo sentirse insegura tras el desastre de Chernobyl, se mudó a Estados Unidos.

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La sonrisa de la pequeña Korbut, que acaparó las miradas del mundo<br>
La sonrisa de la pequeña Korbut, que acaparó las miradas del mundo
Actualmente, a los 61 años, vive en Arizona, donde debió subastar 32 artículos de su carrera como gimnasta para cancelar deudas económicas. La más valiosa, según ha confirmado la empresa Heritage Auctions al medio ruso Gazeta, fue su oro por equipos de Múnich, vendido por 62 euros. La única que no pudo vender es la medalla de oro en equilibros de aquella misma Olimpiada, que ya robaron hace años.

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También tuvo que deshacerse de sus mallas de competición, autógrafos y premios individuales, como el de la BBC y otros soviéticos. Todo por un valor de 316 euros.

En los últimos años, la ex gimnasta fue noticia por haber sido detenida en un supermercado tras intentar robar alimentos por un valor inferior a los 20 dólares. Además, por una serie de deudas perdió su casa de Arizona, pero gracias a la ayuda de un allegado, logró costear la fianza y evitó ir a prisión. Por su parte, su hijo Richard, de 23 años, fue detenido por falsificación de dinero y estuvo a punto de ser deportado.